Photo: Markus GilliarGES for Mercedes-Benz

El skateboard en los distritos marginados de Sudáfrica

Con patineta en mano y todo el equipo necesario, los niños de los barrios bajos de Sudáfrica se disponen a combatir la violencia.

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13 abril 2016, 9:28pm

Photo: Markus GilliarGES for Mercedes-Benz

Sonriendo tímidamente, Wayden, de 12 años, golpea la parte trasera de su tabla de skate hacia el piso antes de lograr un giro perfecto de 360 grados. Conforme aterriza sobre ella, voltea a verme; esta vez su sonrisa ha perdido la timidez.

"¡Te lo dije!", exclama. "Puedo hacer más trucos. ¿Quieres ver?"

Wayden se ve como cualquier adolescente en un skate park, vestido con su playera holgada, sus tenis de tela bien amarrados, y su gorra de beisbol negra. Y, mientras maniobra su tabla en la posición para su siguiente truco, y me mira para asegurarse que estoy poniendo atención, no queda duda que también presume sus movimientos como cualquiera de su edad.

Aquí en la villa de Kleinvlei en Sudáfrica, a una hora en carro de Ciudad del Cabo, no hay mucho qué presumir. Los distritos circundantes se encuentran entre las áreas más marginadas del país. Las líneas sólidas de concreto del skate park proveen un crudo contraste con las casas en ruinas de hierro corrugado y con ladrillos irregulares que conforman el paisaje.

Wayden presume un truco de su repertorio / Foto: Franki Cookney

En la pared gris detrás del parque alguien puso, en forma de grafiti, las palabras "Paz, balance y amor". No hace mucho, esta área era de riesgo. Las bandas criminales operaban cerca y el espacio estaba plagado de parafernalia para drogas.

Kyle Trusky, de 21 años, ha patinado en este lugar desde el 2009.

"Cuando recién empecé todo era demasiado básico", dice.

"He visto niños de ocho o nueve años consumiendo drogas y fumando. Hemos escuchado disparos. No hay niño por estos rumbos que no haya escuchado el sonido de un disparo".

En la actualidad, todos las tardes entre semana a partir de las 3:30, la polvosa plaza se llena de niños vistiendo rodilleras y dando sus primeros pasos titubeantes sobre una tabla de skate.

El parque y las lecciones están a cargo de Indigo Youth Movement, fundado por el ex skateboarder sudafricano Dallas Oberhalzer. Respaldado por la organización benéfica deportiva sudafricana, Laureus, el proyecto ofrece lecciones de skateboard a niños de cinco hasta 18 años, al igual que promueve el desarrollo de la comunidad y habilidades para la vida.

Foto: Markus GilliarGES para Mercedes-Benz

Ellos proveen las patinetas, cascos y rodilleras. Hasta la playera de Wayden es una donación. Y a pesar de que trae puesto el calzado apropiado para patinar, se puede ver a niños arriba de patinetas con chanclas, sandalias y hasta con los pies descalzos. Los tenis son lo último que les preocupa. Sin el skateboard, existe una alta probabilidad que en un par de años fuesen reclutados por bandas criminales y encaminados hacia una vida de crímenes.

"Las bandas criminales buscan reclutar a jóvenes de 13 a 14 años", explica el líder del proyecto Charl Jensel.

"Se convierten en traficantes o en algo relacionado con las drogas. Escucho disparos y sé que si los niños no estuvieran conmigo, serían los que estarían disparando o escondiendo la pistola".

O cosas peores. Kyle me cuenta la historia de un niño de un distrito cercano que se dio de baja de las clases de skateboard y fue encontrado sin vida días después por la violencia desatada por las bandas criminales. Tenía 16 años.

"Esto le abrió los ojos de los demás niños", dice Charl. "Si no eres parte de este programa en realidad podrías acabar así. Es esto o la muerte. Es real".

El líder del proyecto Charl Jensel / Foto: Markus GilliarGES para Mercedes-Benz

Ciertamente lo es. Sudáfrica posee uno de los índices de homicidios más altos en el mundo, y en 2014, Ciudad del Cabo fue clasificada por una ONG como la ciudad más peligrosa de África, con más de 50 asesinatos por cada 100 mil habitantes. La mayoría de los homicidios suceden en Cape Flats, apodado "el territorio de desecho del apartheid". Lo que fue alguna vez un complejo de ghettos para las personas de color obligadas a dejar la ciudad en la década de los 70 y 80, estas comunidades marginadas aún sufren los efectos de la pobreza y la exclusión social.

Si la presencia de un skate park parece fuera de lugar en este sitio, no se compara con el primer proyecto de Indigo en una comunidad Zulu cerca de Durban en la costa este de Sudáfrica. En el Valle de las Mil Colinas, tan rural como sugiere su nombre, en la provincia KwaZulu es más fácil compartir la carretera con gallinas y cabras que con autos. Fue aquí donde Dallas fundó su primera escuela de skateboard en 2001. Al principio operó como un campamento de skate, donde se ofrecían actividades para los niños de la ciudad de Durban en vacaciones como una forma de generar dinero en las áreas afectadas por la pobreza, y también para integrar a las tribus AmaZulu a la sociedad.

Dallas dijo: "Vimos cómo el proyecto rompía las barreras sociales, así que desarrollamos manuales instructivos de skateboard y formas para enseñarlo junto con un mensaje positivo".

El campamento skate original de Indigo en Durban / Foto: Craig Scott

Dallas reclutó a Charl para supervisar los proyectos luego de encontrarlo trabajando en un skate park cerca de la universidad de Stellenbosch. Charl, de 28 años, comenzó a patinar a la edad de 15 luego de salirse de la escuela, pero regresó después de darse cuenta que el skate podría proveerle una carrera.

"A esa edad solo quería ser cool. Pero cuando de hecho comencé a patinar vi las cosas de forma diferente. Me motivó a hacer cosas nuevas y mejorar".

Sin embargo, confesó que no fue hasta que visitó el proyecto que realmente creyó que lo mismo podría pasarle a los niños.

"Vi la diferencia que estaban logrando y me di cuenta que era lo que mi comunidad necesitaba. En nuestra sociedad las únicas personas que nuestros niños tienen como inspiración son los maleantes".

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Dallas está de acuerdo: "La gente de este lugar no tiene una identidad o propósito. Solo tratan de sobrevivir. Las áreas alrededor de Cape Flats son famosas por sus bandas criminales. Peor cuando los niños están aquí en el skate park, están enfocados en una actividad".

La clase se junta conforme Charl da algunas instrucciones de calentamiento. Dice, "¿Cómo es que Indigo nos ayuda a ser modelos a seguir?" Unas cuantas manos se alzan.

"Aprendemos a respetar y apoyar al otro", dice uno de los niños.

"¡Correcto!", responde Charl. "Levante la mano quien sea un modelo a seguir." Esta vez todas las manos se alzan con entusiasmo.

Foto: Markus GilliarGES para Mercedes-Benz

* * *

Entre abril de 2014 y marzo de 2015, hubo 17,805 homicidios y más de 50 mil ofensas sexuales en Sudáfrica. Brasil tiene la brecha más grande de riqueza en el mundo y es el primer lugar en el índice de Gini del Banco Mundial, el cual calcula la desigualdad financiera.

A diferencia de algunos deportes, el skateboard es accesible hasta para los más pobres.

Dallas señala la cornisa de concreto en la que estamos sentados. "No necesitas mucha infraestructura para practicar skateboard y la hermosura de un skate park es que es indestructible".

Además, es percibido como algo suficientemente cool para atraer hasta el más rudo de los niños. En 2010, Indigo recibió la visita de la leyenda del skate estadounidense y embajador de Laureus, Tony Hawk. Y en 2013, el exalumno de Indigo, Thalente Biyela, se mudó a EE.UU para obtener una carrera profesional en el skate. En la actualidad, el adolescente vive en L.A. y fue el tema del documental de 2015, I am Thalente.

"De verdad nos gusta intentarlo e inculcar a una edad temprana que todos pueden convertirse en estrellas", dice Dallas.

Foto: Markus GilliarGES para Mercedes-Benz

"Queremos intentarlo y ayudarlos a sentirse conectados con algo más grande por medio de la familia y la cultura del skateboard. Queremos darle esperanza a los niños".

Los crímenes de bandas delictivas no son la única amenaza para el bienestar de los niños. En Capa Flats, el desempleo en adultos se encuentra en 23.9%, y el desempleo para niños es peor con un 31.9 por ciento. Sin empleos, mucha gente termina en las drogas y en el alcohol.

Un estudio de 2013 por el South African Medical Research Council arrojó que el 40 por ciento de los hombres han golpeado a sus parejas y uno de cada cuatro ha violado a una mujer. No solo eso, tres cuartas partes de aquellos que admitieron haber violado a alguien dicen que lo hicieron cuando eran adolescentes.

Con el calentamiento completo, los niños se forman en una línea conga y rodean una pista de obstáculos hecha con patinetas con los ojos vendados. Detrás de ellos, los mayores hacen trucos. En el fondo, cruzando el territorio de Cape Flats, la montañas de Boland se erigen a través de la neblina.

Foto: Markus GilliarGES para Mercedes-Benz

"Los niños buscan las bandas para sentirse parte de algo, y el skateboard es justo lo que genera", dice Charl.

"Practicar skateboard es cool. Es un sentimiento de libertad cuando estás arriba de tu tabla, te olvidas de todo lo demás".

En el parque, una madre sujeta la mano de su hijo de dos años al mismo tiempo que lo empuja sobre una patineta de plástico. El niño a penas puede pararse pero se emociona conforme la tabla avanza. Aún le quedan años para poder inscribirse para las lecciones pero su madre está ansiosa de que tenga un inicio temprano.

"Vengo al parque en cuanto termino de trabajar", me dice.

Le pregunto si su hijo se unirá a las clases cuando sea lo suficientemente grande y mueve la cabeza en señal de aprobación.

"En cuanto podamos".

@frankicookney