Surfeando sobre aguas negras en Sudáfrica

Las aguas costeras cercanas a la Ciudad del Cabo son parte de la razón por la cual Sudáfrica es tan visitada. Pero algunas personas están preocupadas de que sean utilizadas como fosas sépticas.

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24 febrero 2016, 3:35pm

Courtesy Ryan Miller/Red Bull Content Pool

Aguas negras, montones de basura, cuerpos en descomposición flotando —la calidad de los sistemas de agua de Río de Janeiro han sido blanco de varias críticas, exámenes, y atención de los medios previo a los Juegos Olímpicos de este verano, la más reciente siendo una investigación de ESPN publicada la semana pasada. Sin embargo, Río no es la única ciudad donde la contaminación amenaza la salud y el bienestar de los atletas de deportes acuáticos. Atravesando el Atlántico, un escenario similar se desarrolla a lo largo de la costa de Sudáfrica.

Situada bajo la pintoresca Montaña de la Mesa en la parte occidental de Sudáfrica, Ciudad del Cabo es hogar de algunas de las playas más famosas y de los mejores destinos para surfear del país. Cada año atraen a miles de turistas a la ciudad.

"Definitivamente diría que las playas son uno de los factores clave para visitar Ciudad del Cabo", dice Jordy Smith, surfista profesional que vive en el barrio Camps Bay. "Tienes hermosas montañas e increíbles casas, pero lo que atrae a la gente son las blancas playas y la hermosura del agua."

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Sin embargo, esta inmaculada imagen se vio amenazada en junio pasado, cuando un piloto local y un fotógrafo de conservación marina tomaron una foto aérea que mostraba un gigantesco ducto de desagüe sobre Bahía Hout. Subieron la imagen a Facebook con la descripción, "¡Un día más de mierda en Ciudad del Cabo!" La gente y los medios locales reaccionaron con sorpresa y consternación, a pesar de que la ciudad ha estado depositando aguas negras de forma ilegal en el océano por casi 30 años.

"Ha habido veces que no me he atrevido a surfear por la contaminación", dice Smith. "Es un gran golpe porque el agua es mi oficina, mi trabajo, mi vida."

Ciudad del Cabo deposita las aguas residuales utilizando un sistema de desagüe de una sola fase que depende de las fuertes corrientes para diluir y expandir los desechos que entran al océano a través de pipas bajo el agua. En el área de Ciudad del Cabo, cerca del 5 por ciento de los desechos de la ciudad pasan por un solo filtro antes de salir hacia el mar —el otro 95 por ciento son tratados y reutilizados para irrigación, entre otras cosas—. Hay cinco salidas del drenaje a lo largo de la costa de Ciudad del Cabo, aventando más de 10 millones de galones de aguas negras por día, en algunos casos, a solo unos cuantos kilómetros de distancia de las playas y sitios para romper olas. Camps Bay, construido en 1977, es el más viejo.

La ciudad ha asegurado al público que Camps Bay y otras playas cercanas son seguras para surfear y nadar. La ciudad realiza pruebas diarias de E. Coli y Enterococcus spp. en las playas más cercanas a los sitios de desagüe, y semanales en playas que se encuentran más alejadas, incluyendo Llandudno.

"La combinación de la dilución inicial, la difusión oceánica, y la mortandad bacteriana reducen el nivel de bacterias a uno seguro", dice Ernest Sonnenberg, consejero de Ciudad del Cabo y miembro del gabinete del alcalde.

Pero esos datos puede que estén desactualizados, advierte Jo Barnes, profesora de la Universidad de Stellenbosch, cuya investigación toca el tema de la contaminación del agua y enfermedades relacionadas con la misma.

"Había una fe casi inquebrantable en la habilidad de la dilución/dispersión como un proceso para purificar las aguas residuales o al menos hacerlas 'desaparecer'", escribió Joe en una carta para la Ciudad del Cabo durante un proceso público de participación ciudadana sobre los sitios de desagüe. "La gran dependencia de la dilución ignora el hecho que las descargas continuas tendrán un efecto acumulativo en cuerpos acuíferos semi-restringidos como Bahía de la Mesa."

Como si esto no fuera suficiente, Barnes dice, el E. Coli y Enterococcus spp. mueren de forma más rápida en agua salada que los demás virus y parásitos, lo cual significa que tal vez no vivan lo suficiente como para salir en los exámenes. Además, señala, incluso un pequeño número de organismos de bacterias son suficientes para infectar a una persona. Por ejemplo, una diminuta cantidad de disentería podría enfermar a alguien, especialmente si el sistema inmune de esa persona es débil. De acuerdo a ONUSIDA, casi el 13 por ciento de los sudafricanos viven con VIH/SIDA, lo cual los pone en un riesgo incluso mayor de contraer una infección por el agua contaminada.

Edda Weimann, pediatra y especialista en salud pública por la Universidad de Ciudad del Cabo, cree que las prácticas actuales del desagüe de la ciudad han ocasionado los altos niveles de E. coli en el agua y un mayor riesgo de contraer hepatitis, tifoidea, y diarrea. Sin embargo, la causa de estas enfermedades puede ser difícil de determinar ya que los síntomas pueden tardar días en aparecer. También dice que el intento fallido por mejorar la calidad del agua en las costas de Sudáfrica es una visión con poco futuro. La contaminación de los océanos no solo podría interferir con la industria lucrativa del turismo, sino también desencadenar nuevas enfermedades que incrementarían el gasto en los servicios públicos de salud.

Bahía de la Mesa y Ciudad del Cabo. Foto por usuario de Flickr Ian Barbour

Además, las aguas residuales no tratadas pueden tener un efecto dañino en la vida marina. Megan Laird, quien trabaja en una firma ambiental en Ciudad del Cabo y posee experiencia con los sistemas de aguas negras, dice que grandes volúmenes de deshechos podrían acabar con los niveles de oxígeno en el agua. Menos oxígeno puede generar "mareas negras", las cuales pueden, en casos extremos, causar muertes masivas de especies marinas.

"La presencia de oxígeno disuelto en el agua de mar es esencial para la supervivencia de la mayoría de los organismos marinos", comentó.

Aunque es muy seguro que nadie quiere remar sobre aguas negras o mareas negras camino a la meta, los químicos de los hogares que entran al océano por este medio podrían presentar un problema igual de grave.

De acuerdo con Zigzag Magazine, en julio pasado, Leslie Petrik, profesora de química de la Universidad de Western Cape, recolectó 10 erizos de mar, cuatro ofiuras, una estrella de mar, y dos trapos de casa del área que rodea el desagüe en Green Point, localizado a varios kilómetros al norte de Bahía Camps.

Entre los compuestos tóxicos que encontró en las muestras están el bisfenol (BPA) y el acetaminofén, al igual que químicos presentes en pesticidas y repelentes de manchas. Petrik también encontró una mayor concentración de los químicos y compuestos en animales marinos que en los trapos, a veces hasta en un 70 por ciento.

Bahía Hout. Al parecer no tan limpia como parece. Foto por usuario de Flickr Andrea

El vertido de aguas residuales al océano sucede en todas partes del mundo. Las naciones de las islas del pacífico han lidiado desde hace tiempo con el crecimiento de algas, la muerte de corales, contaminación de agua potable, y brotes de enfermedades como resultado de los sistemas de desagüe no tratados. Pero en la mayoría de los países desarrollados, como los Estados Unidos, el agua es tratada antes de ser depositada en el océano.

De acuerdo con Les Kaufman, profesor de biología marina en la Universidad de Boston, la mayoría de las instalaciones para el tratado de aguas negras guarda el agua en tanques antes de ser depositada en el mar o en otros cuerpos acuíferos. Esto permite que los sedimentos se queden en lo profundo y los aceites queden hasta arriba para después ser removidos manualmente y tratar el agua con bacteria que descomponga el material orgánico restante. A esto se le conoce como un nivel secundario de filtración. Cuando se realiza este proceso, los expertos dicen que no debería representar amenaza alguna para los humanos, aunque los sólidos provenientes de químicos podrían ser dañinos para la vida marina.

"Para las ciudades costeras de países en vías de desarrollo, al igual que muchas naciones desarrolladas, el consenso científico ha sido que esta estrategia de vertido de aguas negras a través de un desagüe efectivo es una solución costeable, efectiva, y confiable que es simple de operar y con un mínimo impacto en la salud y el ambiente", argumentó.

La gente que usa y disfruta del agua regularmente, como el surfista Jordy Smith, esperan que sea cierto.

"Como surfista, de verdad respeto la vida marina y la naturaleza, y como seres humanos necesitamos tratarla con respeto", dice Smith. "El océano es hermoso. Es como si te casaras, y cuando salieras la gente le aventara basura a tu hermosa esposa."