Cómo la gimnasia intenta apoderarse del parkour y convertirlo en deporte olímpico

La lucha no se centra solamente en el parkour. Se trata de ver quién controla los nuevos deportes centrados en la juventud que son el futuro de los Juegos Olímpicos.

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jul. 13 2017, 9:54pm

Foto: Flickr user THOR // CC BY 2.0

En los últimos meses, los defensores del parkour —la disciplina de origen francés que consiste en superar obstáculos— se han envuelto en una lucha con enemigos externos e internos de su propia comunidad que bien podría marcar un antes y después en este deporte.

Pero la lucha no se reduce al parkour. Se trata de ver quién controla los nuevos deportes que pueden atraer a la juventud y redefinir el futuro de los Olímpicos. Es una lucha para darse cuenta si el legado de las federaciones deportivas —a pesar de los índices de participación y popularidad a la baja— tienen la autoridad para sancionar estos nuevos deportes, incluso cuando las personas que los practican no quieren que así sea.

La lucha del parkour, como muchas luchas internas por el control, es menos una disputa honesta que una invasión. En esta caso, hablamos de una cuestión entre dos grupos de personas: los que practican la disciplina y la Federación Internacional de Gimnasia (FIG), la cual cuenta con la ayuda de dos de los fundadores del parkour para apoderarse de este deporte.

Si la participación de la FIG te parece fuera de lugar, no eres el único. El parkour no es gimnasia. Ambos deportes tienen historias, culturas, y propósitos completamente diferentes. Cualquier intercalación es superficial. Sin embargo, esto no ha evitado que la FIG se abalance sobre el parkour para apropiárselo.

Eugene Minogue es la punta de lanza de la lucha contra esta apropiación, presidente de Parkour UK, organización reconocida por UK Sport como el Organismo Nacional del Parkour en el Reino Unido. Minogue ha presentado varias cartas abiertas a la FIG, y contactado oficialmente al COI con la intención de hacer desistir a la FIG de llevar a cabo lo que él llama "invasión y malversación" del parkour.

"Se pierde la cultura, la herencia, la autenticidad, el tejido que hace de este deporte y esta comunidad lo que es y que lo diferencia de otros deportes tradicionales", contestó Minogue en una entrevista.

Varias organizaciones de parkour alrededor del mundo —provenientes de Francia, Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica, Polonia, Finlandia, Alemania, Suiza, México, Suecia, Dinamarca, Argentina e Italia— han firmado cartas de apoyo para Parkour UK y le han pedido a la FIG que se retracte. En una encuesta reciente realizada por Inside The Game, el 75 por ciento de los encuestados votó en contra de los esfuerzos de la FIG para apoderarse del parkour.

En esencia, la lucha del parkour comenzó con Agenda 2020, el programa del Comité Olímpico Internacional para trazar el futuro de los Juegos Olímpicos. Publicado en 2014, el documento pide al COI centrarse más en la juventud: "Queremos conectar con la juventud, donde sea que se encuentre", escribió el presidente del COI, Thomas Bach. Pero la incorporación de deportes de acción enfocados en la juventud dentro del programa olímpico presenta un choque de culturas que el COI aún no puede resolver. Existe un tono en Agenda 2020 que da a entender que los deportes de acción están diseñados para incluirse en los Olímpicos.

Fundamentalmente, la lucha del parkour no se trata de querer ser o no un deporte olímpico, sino de establecer quién toma las decisiones. Hay muchas cosas en juego. Su futuro estará determinado por aquellos que lo gobiernen. Y si de algo sirve la historia reciente, el panorama para el parkour no luce prometedor.


Primero, el COI exige a todos los deportes olímpicos formar parte de un organismo internacional avalado (desde 1920). Desde entonces, las federaciones existentes han tenido un tremendo control sobre el deporte organizado. Siempre que un nuevo deporte popular surgía era más fácil y rápido que las federaciones se atribuyeran la propiedad del mismo que permitir la creación orgánica de otra federación.

Por lo general, esta transición se realiza bajo el disfraz de querer ayudar al desarrollo del nuevo deporte, por medio de la creación de un nivel de élite, el cual a su vez promete producir nuevo talento. Pero el historiador deportivo David Goldblatt, autor de The Games: A Global History of the Olympics, dice que "la trama siempre se basa en la faceta élite como la proveedora de talento hecho en casa. Per no es verdad. No lo es".

Cuando el propósito del deporte en crecimiento es explícitamente convertirse en deporte olímpico, el proceso de esta adquisición es más o menos como el arranque de un startup a manos de una corporación gigantesca. El problema surge cuando la nueva cultura de dicho deporte y las metas no se alinean con aquellas del COI. Este es el caso con mucho deportes de acción.

El COI, organización altamente burócrata, tiene poco que ver con los deportes de acción juveniles y no jerárquicos que premian la experimentación, mientras minimizan las reglas y las fronteras. El "Movimiento Olímpico" y los practicantes de los deportes de acción no podrían ser más diferentes. Sin embargo, el COI se ha apegado a estos deportes para su futuro.

El snowboard fue uno de los primeros deportes extremos vistos por el COI, se convirtió en deporte olímpico a toda costa. Foto: Andrew P. Scott-USA TODAY Sports.

La mejor forma de explicar lo que el parkour se juega en esta lucha es echando una mirada a la historia de los deportes de acción que fueron absorbidos por programas olímpicos. El primer caso prominente de este choque se dio a principios de los 90 con el snowboard, cerca de una década después de haberse realizado competiciones oficiales de este deporte. En 1998, el COI incluyó al snowboard en los Olímpicos de invierno por primera vez, pero bajo la tutela de la Federación Internacional de Esquí (FIS) en lugar de incluir a la Federación Internacional de Snowboard (ISF). En efecto, el snowboard se convirtió en una subdisciplina del esquí.

Como era de esperarse, esto no le gustó a los snowboarders. Terje Haakonsen, uno de los snowboarders más influyentes del mundo en ese entonces, boicoteó los Olímpicos como protesta. "El problema es que hay personas dirigiendo este deporte que no no lo practican. Personas que están metidas por los intereses comerciales", dijo Haakonsen para Snowboard Magazine en 2013. "No contamos con los atletas que en realidad conocen este deporte y que pueden hacer que progrese, experimentar con él y mejorar sus vidas por medio del snowboard. Todo se reduce a los intereses comerciales y políticos".

Desde un ángulo cultura, el snowboard ha sufrido desde entonces. Al convertirse en deporte olímpico, la comunidad del snowboard se fracturó conforme algunos practicantes perfeccionaron su técnica y repertorio para las competiciones de corte olímpico, mientras que otros como Haakonsen se apegaron a ideales previos de creatividad y expresión. En palabras de Haakonsen, esto empeoró la situación de dicha disciplina, y muchos consideraron la estandarización de las competiciones un hecho perjudicial para los valores fundacionales.

Pero las lecciones se extienden más allá de las anécdotas del snowboard. Damien Puddle, estudiante de doctorado en la Universidad de Waikato, cuya tesis versa sobre el parkour, escribe en su blog lo que sucedió con otros deportes de acción. Su publicación sirve como una advertencia para el parkour y los posibles resultados desastrosos.

Tomemos de ejemplo tres deportes de acción que debutarán en Tokio 2020, año que en Agenda 2020 entrará en vigor: BMX, skateboard, y escalada. En el caso del BMX, la Unión Internacional de Ciclistas —la misma federación que rige todos los demás eventos de ciclismo— absorbió al BMX porque, vaya, también usan bicicletas, a pesar de su "herencia cultural independiente", en palabras de Pudle. Ahora, los practicantes de BMX tienen poca injerencia en los fondos que reciben de sus organismos nacionales rectores, porque son el pez chico en el estanque de tiburones.

En cuanto a los skateboard, muchos skaters no quieren participar en los Olímpicos. Pero esto no detuvo al COI de solicitar a la International Roller Sports Federation (FIRS) que se hiciera cargo de regir al skateboard para poder ser incluido en los Juegos Olímpicos, a pesar de la existencia de la Federación Internacional de Skate (ISF). FIRS y ISF finalmente acordaron dirigir la Comisión de Skateboard para Tokio 2020, un "curita" a corto plazo que promete ser una pelea legal prolongada sobre el control del este deporte.

La escalada quizá tenga la situación menos complicada de los tres, ya que la Federación Internacional de Escalada Deportiva (IFSC) ganó reconocimiento oficial y controla este deporte a nivel olímpico. Pero incluso la IFSC no tiene en control total, como lo evidencia el actual programa de escalda deportiva. En Tokio 2020, se llevará a cabo el "triatlón vertical", el cual combina la escalada en bloque (bouldering), en secuencia y deportiva que se calificará con un marcador global y una se premiará con una medalla. Desde la perspectiva deportiva, esto tiene poco sentido, ya que las tres disciplinas son muy diferentes y pocos las practican en conjunto. Pero por razones varias, generadas por la burocracia y los requisitos del COI, fue una de las pocas opciones disponibles.

Sin embargo, la decisión se tomó sin la consulta de la IFSC, lo cual repercutirá en la manera en que este deporte se practica. Quince escaladores de alto perfil encuestados por Climbing.com rechazaron unánimemente el formato; uno de ellos hizo la comparación de poner a competir corredores de distancia con velocistas.

Además de los deportes para 2020, la Federación de Paddle Board de Pie (SUP) ha tenido que posponer su inclusión olímpica, mientras la Asociación de Surf y la Federación Internacional de Piragüismo pelean por el control, a pesar de que éste no posee autoridad sobre el SUP. Pero como el piragüismo ha participado en los Olímpicos desde 1924, el COI no pide que se retiren de la lucha.

Con todos estos precedentes, el Dr. Puddle se pregunta qué podría beneficiar al parkour con los esfuerzos de la FIG para intentar apoderarse. "Si es esta es la experiencia de todos los deportes de acción, ¿por qué nadie hace algo para trabajar con su propia comunidad?"

Puddle podría estar refiriéndose indirectamente a David Belle y Charles Perrière, dos reconocidos cofundadores del parkour (hay nueve personas a las que se les reconoce como fundadores) que trabajan con la FIG y aprueban su apropiación de este deporte. Belle y Perrière dirigirán el "Comité Parkour FIG" con una visión un tanto clara del futuro. Pero es incierto cuánto poder o influencia tendrán.

Belle, Perrière, y siete personas más fundaron el parkour en Francia en la década de los 80, y desempeñaron papeles clave para que la práctica se incluyera en la cultura mainstream de los 90 y principios de los 2000. En sus dos décadas de existencia en el mercado popular, el parkour se ha establecido como uno de los deportes con más crecimiento en el mundo.

A pesar de su crecimiento, el parkour apenas tiene tiempo para organizarse a nivel nacional, y ni hablar en la escena internacional. Este año, Parkour UK fue reconocido formalmente por UK Sport.

Pero muchos no confían en los fundadores ahora que se han unido con intrusos. Holly Thorpe, profesora asociada en la Universidad de Waikato, comentó para VICE Sports que "muchas personas en la comunidad del parkour se sienten traicionadas" por Belle, Perrière y otros que se han unido a la FIG.

El debate apenas comienza. Existen razones obvias por las que la FIG se mueve los más rápido posible para incorporar al parkour. Entre más rápido suceda, menos tiempo tendrá el parkour para organizarse en un organismo internacional que pueda desafiar el control. Pero, quizá más importante aún, es el hecho que París será la sede muy probablemente para los Juegos Olímpicos de 2014. Sin duda, al COI y la FIG les encantará sacarle jugó a los Olímpicos de verano por tratarse de la cuna del parkour.

Estos son los inconvenientes que los entusiastas del parkour por lo general evitan, lo cual nos remite a algo que Minogue mencionó durante nuestra entrevista. Para él, la lucha se trata del derecho del parkour a la autodeterminación. Aunque la FIG afirma respetar las tradiciones del parkour y entender su filosofía, sus acciones revelan sus verdaderas intenciones. Al intentar apoderarse del parkour, la FIG está violando una de las virtudes fundamentales de dicha disciplina: no importa el ambiente, toda persona es libre de escoger su propio camino.