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Hablamos con la mujer que ha hecho historia en los banquillos del baloncesto español

Iria Uxía ha hecho historia en el baloncesto profesional masculino por haberse convertido en la segunda entrenadora del Basquet Coruña. Hablamos con la Becky Hammon española.

Brais Iglesias

Foto de Eduardo Pérez en La Voz de Galicia

Desde hace siglos la esfera más profesional del mundo del deporte siempre ha estado vinculada al hombre. Histórica y culturalmente aquellos papeles que denotaban una mayor carga de responsabilidad en nuestra sociedad estaban reservados al sexo masculino. El mundo del deporte y los banquillos no iba a ser una excepción. El baloncesto tampoco.

Para que nos entendamos, así están las cosas en las máximas categorías profesionales. De los catorce equipos que compiten en Liga Femenina, solo dos están entrenados por mujeres. La misma historia se repite en Liga Femenina 2, dónde solo seis de los veintiocho tienen entrenadora. En categoría masculina, de las primeras ligas (Liga ACB, LEB Oro y LEB Plata) solo una mujer forma parte del staff técnico de un equipo. Se llama Iria Uxía Romarís, es ayudante de entrenador y milita en el Basquet Coruña de la segunda categoría del baloncesto español. Precisamente, el mismo rol que desempeña Sandra Reca, otra de las pocas mujeres que manda en equipos masculinos, pero esta vez en la cantera del Baloncesto Fuenlabrada.

Iria Uxía durante un partido del Club Basquet Coruña. Foto Miguel Borrás

El trabajo diario de una entrenadora ayudante varía sustancialmente de LEB Oro al baloncesto de formación. En el profesionalismo, Iria Uxía participa en los entrenamientos diarios del equipo, y además elabora el scouting del rival, aporta claves a sus jugadores que les ayuden a defender de manera eficaz, y también evalúa el juego de su propio equipo, acompañándolo con un análisis en vídeo y estadísticas. A nivel de cantera, Sandra compatibiliza en el equipo cadete masculino del Fuenla las funciones de entrenadora asistente y delegada. "El entrenador ha confiado en mí para el trabajo de técnica individual que realizamos un día a la semana, realizando ejercicios específicos de finalizaciones, manejo de balón, toma de decisiones... También realizo algunos vídeos tras los partidos para el aprendizaje visual. Como delegada, soy la conexión entre los chicos y el cuerpo técnico".

Pero, en una actividad tan masculina, ¿les ha influido a nivel de vestuario su condición de mujer? "En el día a día la normalidad es la nota predominante y ser mujer no afecta al trabajo ni en el trato con los jugadores. Cuando empecé sí que mantenía más distancias, pero más enfocadas a que no surgieran dudas en ese sentido por parte de directivos o el entrenador principal y poder tener la oportunidad de desarrollar mi trabajo" admite Iria Uxía.

"Lo importante es ser una más. Si tú te diferencias, ellos te van a diferenciar. La relación con el equipo es muy buena, como en todos los grupos de personas hay diferentes caracteres y hay chicos más tímidos a los que les cuesta más y otros que desde el primer momento son más abiertos. Como entrenadora en equipos de formación sí que recibí algún comentario de padres de jugadoras/es rivales, pero como entrenadora ayudante en Basquet Coruña o antes en el Xuven de Cambados, creo que el público está más pendiente de otras cosas y si me llega algún comentario es más bien en sentido contrario, apoyando que haya presencia femenina en el banquillo", recuerda Iria.

"Es algo que no tengo en cuenta y enseguida borro. No pienso lamentarme por los que me ponen obstáculos. Lo fácil con las mujeres es apuntar a los estereotipos pero en mi caso me da lo mismo, creo en lo que hago y los que trabajan conmigo también" afirma Sandra.

Sandra Reca posa en la pista del Fuenlabrada. Foto cedida por la entrenadora

Ellas tienen claro que la educación es el motor para normalizar la presencia femenina en competiciones masculinas y para erradicar los comportamientos machistas que siguen existiendo en el mundo del deporte. "Solo conseguiremos disminuir el ataque sexista cuando le demos normalidad y naturalidad a una mujer en un banquillo o en la pista arbitrando, el ataque en general, está a la orden del día". Personalmente, prometo luchar contra ello invitando a comer a cualquiera que me mande a la cocina durante un partido. Van a preferir verme entrenando antes que comer lo que yo cocine... ¡No tengo ni idea!", bromea Sandra. A veces, el humor es la mejor defensa.

Hace un par de temporadas, Becky Hammon hizo historia al convertirse en la primera entrenadora en dirigir a una franquicia de la NBA en un partido amistoso de los San Antonio Spurs. Este éxito personal de Hammon no hubiese sido posible sin el apoyo y la confianza de su equipo y sin duda se trata de un buen referente a la hora de ayudar a revertir la situación para que cada vez veamos a más mujeres dirigiendo a equipos de baloncesto a nivel profesional. Sin entrenadoras en la cantera, no hay entrenadoras en la máxima categoría.

"Dar visibilidad a las mujeres entrenadoras puede ayudar a abrir la mente a directores deportivos y directivos, y animar a más chicas que quieran seguir ese camino; para que poco a poco avancemos hacia una situación en donde haya un número mayor de mujeres entrenadoras", comenta Iria. Sandra reconoce que los banquillos de baloncesto son un mundo "mayoritariamente masculino y lo minoritario asusta, además cuesta dar oportunidad por norma general, ¿o es que vemos muchos entrenadores noveles por la ACB? Se confía en la experiencia, en el nombre y, por experiencia, siempre va a haber un hombre por encima nuestro, aunque sólo sea por los años que nos llevan de ventaja", lamenta. Mi suerte ha sido caer en el Fuenlabrada, un club que da oportunidades".

Las dificultades y los obstáculos que una mujer se puede encontrar no acaban aquí. Sandra insiste en una anécdota personal: "Me viene a la cabeza el poco producto femenino en tiendas de deporte. Sin ir más lejos, esta misma temporada me he recorrido tiendas de todas las marcas buscando zapatillas de baloncesto para chica, pantalones, camisetas... Todas me remiten a que compre por internet o tiendas especializadas (...) Y este no es un problema para ser entrenadora en realidad, ¡es un problema para practicarlo! Son pequeños detalles que hacen que al final no se nos dé el sitio que merecemos en el deporte. Si es difícil comprar unas zapatillas, ¡cómo no lo va a ser sentarnos en el banquillo!".

Iria aporta claves a sus jugadores para mejorar su rendimiento en la cancha. Foto Club Basquet Coruña

Saben que son mujeres que han hecho historia en los banquillos masculinos del baloncesto español pero no quieren ser una excepción. "Lo más importante a la hora de intentar hacerse un hueco en los banquillos es formarse y trabajar, intentando ser mejor cada día, que hay muchas piedras por el camino pero que no le frenen ni le hagan desistir, que siga buscando su camino y que durante el trayecto disfrute y siga mejorando", insiste Iria.

Para Sandra, lo más gratificante desde que ocupa un banquillo es haberse ganado "la confianza tanto del cuerpo técnico como de sus jugadores" y recalca que "lo bonito es aprender lo mejor de todos y cada uno de los entrenadores a los que puedes ver trabajar, pero si tengo que dar un nombre, sin duda a día de hoy me quedo con José Luis Pichel. Por la oportunidad que me ha dado, por todo lo que nos está enseñando y lo que estamos viviendo con nuestro equipo". Para hacerse un hueco recomienda, además de "formarse continuamente y ser consciente de que entras en un mundo por explorar", querer y luchar por ello, "igual que no te van a regalar un partido, tampoco pretendas que te regalen un puesto".

"Por ahora somos pocas pero llegará el día en que estemos presentes en todas las categorías, estoy segura, finaliza Sandra con optimismo.

Ojalá se cumpla tu vaticinio.