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Los niños peleadores de China: ¿Explotación infantil o causa social?

Un club de MMA en China adoptó a 400 niños en situación de calle para alejarlos de la pobreza y delincuencia. Pero el documental que relata la vida de dos pequeños peleadores del club muestra una cara distinta.

VICE Sports

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Imaginen una historia como la de Oliver Twist y Fight Club, pero sucediendo en China; quizá imaginar está de más, ya que se vive una historia real muy parecida en la provincia de Sichuan al oeste del país asiático. Un documental, subtitulado en inglés, nos adentra en las vidas de 400 niños de la calle chinos adoptados legalmente por una compañía dueña de un gimnasio de MMA en Chengdu.

El documental no tardó en conmover al público chino, y tampoco en llamar la atención de las autoridades, las cuales abrieron una investigación para saber exactamente qué sucedía en el gimnasio. A pesar que los propietarios y entrenadores aseguran evitar entrenar a los más pequeños, a quienes acogen -afirman- y alejan de la delincuencia y la pobreza, siguen siendo sospechosos de explotación infantil y se dice que obligan a los pequeños peleadores a entrenar.

Algunas escenas del documental muestran a niños de 12 años peleando en público dentro de un octágono, dando a entender que los dueños del lugar organizan peleas y ganan dinero a expensas de los niños. Los líderes del club reconocen que ellos administran el dinero recolectado en estas peleas, pero afirman que seleccionan rigurosamente las cualidades físicas de los niños y no dejan pelear a aquellos que no se adaptan a las competencias de MMA de alto nivel.

En China más de 60 millones de niños viven actualmente sin familia, ya sea por abandono o por la muerte de sus padres. La mayoría vive en las provincias que sus padres se ven forzados a dejar en busca de una mejor vida en las grandes urbes.

El documental se enfoca en dos niños, Little Wu y Little Long, quienes se sienten agradecidos por ser acogidos en el gimnasio de MMA: "Aquí tengo todo lo que necesito, comida, un techo, y ropa. Si regreso a casa tendría que trabajar y no podría entrenar", dice Little Wu.

Cuando los niños dicen ser "afortunados" por las cosas que tienen, los entrenadores les recuerdan que no tienen otra opción: "Cuando se dan cuenta que el entrenamiento es demasiado pesado, les pregunto qué harían si regresan a sus provincias. ¿Criar ganado o cerdos? ¿Pedir comida en las calles? ¿Convertirse en delincuentes?", dice uno de los entrenadores.

Bajo estas condiciones es difícil tomar una postura moral. ¿Se trata de un caso de explotación infantil o una causa social? Nadie tiene la respuesta, pero con 60 millones de niños en situación de calle en China es muy probable que esta tendencia sea cada vez más común en los próximos años.