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Rampla Juniors y una historia de balones flotantes en la Bahía de Montevideo

Andrés Corona

La historia de los 'Picapiedra', donde si pateas muy fuerte la pelota, acaba navegando en el Río de la Plata.

Es considerado el tercer equipo más importante de Uruguay tras Nacional y Peñarol. Su historia data de hace más de 100 años cuando en la calle Turquía, entre Inglaterra y México,a la orilla del Río de la Plata, se fundó el popular y pintoresco Rampla Juniors Futbol Club.

El hoy llamado Estadio Olímpico donde militan los 'Picapiedra' tiene una curiosa particularidad. Algunos de los lados del inmueble, el cual tiene capacidad para 6,000 personas, no tiene paredes, por lo que normalmente, los balones que no llevan buena dirección de portería acaban en el mar.

Recogerlos es sumamente complicado. Hay de dos. O nadas hasta llegar al balón o bien, lo más común, te subes a un bote y recoges las pelotas que cayeron al agua. Así y solo así, puede haber suficientes pelotas en caso que los recoge-bolas empiecen a quedarse sin la razón física con la que se juega al futbol: el esférico.

La imagen puede resultar muy significativa. Algo así como cuando juegas con tus amigos del barrio y un chico sin querer vuela la pelota a la acera de enfrente y tiene que torear a los carros o a las avenidas para poder seguir con la 'cascarita' o la 'picadita'. Así similar, pero en este caso, las pelotas no llegaban raspadas por un automóvil que sin querer pasaba por encima de ellas, sino completamente empapadas por el agua.

Foto: Facebook Rampla Juniors

Curiosamente, los barcos que navegaban en el Río de la Plata, podían estacionarse a orillas del campo de futbol para observar los encuentros de Rampla Juniors. Era curioso ver a los marineros desde los límites de sus barcos gritando goles y apoyando a los futbolistas que estaban en el campo. Una especie de grada flotante con personas que se dedicaban al comercio y el tránsito de material desde Uruguay hasta Argentina o viceversa.

Los colores del equipo, el verde y el rojo, se dice que fueron adoptados para la creación del equipo por un singular barco que navegaba por el Río de la Plata pintado con esas tonalidades. Mientras que el nombre de Rampla, se da por una calle cercana al puerto llamada 'La Marsellesa' pero que localmente se le nombra como 'Rampla'.

La cancha del 'Tercer Grande' está ubicada en la Villa del Cerro. Cuando recién se fundó Rampla, la institución jugaba en la cancha del Frigorífico Swift. Tras su creación y surgimiento en Segunda, fue en el año de 1921 cuando el equipo consigue el ansiado ascenso para jugar en el sector más importante del futbol uruguayo.

Siete años después, en el año de 1927, Rampla Juniors consigue su mayor logro de su historia al conquistar su primer y único título en el balompié charrúa. Entre 1928 y 1964, conquistó seis subcampeonatos que le dieron mayor importancia en la historia del futbol uruguayo.

Foto: Florencia Franco

Es en el año de 1923 cuando Rampla deja el Frigorífico Swift para establecerse en su actual inmueble, el cual en aquel entonces se le conocía como el Parque Nélson.

Cuenta la historia que cuando Rampla jugaba, acabando el partido, los hinchas se reunían para festejar a su club, y se regresaban caminando hasta Villa del Cerro cantando el himno de la institución. Muy rápido, consiguió hacer gran click el equipo con el aficionado.

El viejo Parque Nélson contaba con butacas de madera, las cuales se agotaban cada que Rampla jugaba como local. Con el paso de los años, se modifica la estructura del lugar, quitando esos viejos tablones por gradas de hormigón y concreto. Así, a la larga, al picar la piedra que existía para la escenificación final del lugar, a Rampla y a sus hinchas se le conocerá como 'Picapiedras'.

Ya en años posteriores, concretamente a mediados de los años 60, se cambiará el nombre del estadio de Rampla Juniors, pasando de Parque Nélson al actual Estadio Olímpico, inaugurándose con encuentros ante Peñarol y posteriormente Nacional, los clubes más ganadores de Uruguay.

Foto: Florencia Franco

Rampla Juniors no es el equipo más poderoso, ni económicamente, ni futbolísticamente de Uruguay. Sin embargo, forma parte intrínseca del futbol charrúa. Un equipo pintoresco, curioso, lleno de anécdotas, con historias de pasión y con un estadio al cual han intentado remodelar en varias ocasiones, y pese a no conseguirse el objetivo de hacerlo un tanto más funcional, sigue teniendo ese dejo de historia y cariño propio de una afición que le canta y lo alienta pese a los años sin conquistar un título que le pertenece continuamente a los poderosos Nacional y Peñarol.

Así, a orillas del Cerro de Montevideo, entre su hermosa bahía, con sus tres tribunas colmadas de una afición exigente, Rampla Juniors crea su historia, la cual lamentablemente en este instante está en la Segunda División. Desde el agua, los barcos siguen navegando, entre aficionados 'picapiedra', atardeceres monumentales y pelotas mal pateadas que acaban flotando en medio del agua. Algunas perdidas y olvidadas, y otras recuperadas gracias a un bote.