Usain Bolt: El pato, la gacela

Corre como pato, pero con la velocidad de una gacela. Es Usain Bolt, el corredor más grande todos los tiempos.

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ago. 27 2015, 4:19pm

Foto de Alexander Hassenstein, Getty Images

Está por iniciar una carrera de 100 metros planos y entre los competidores hay un tipo más alto que todos, de ojos saltones y que apenas ve pasar la cámara hace alguna bufonada. Su ritual de concentración es relajado. Se mueve demasiado, hace gestos, transpira exceso de confianza. Se coloca en la línea de salida, suena el disparo y menos de 10 segundos después cruza la meta, siempre antes que todos.

Podemos asegurar ya que Usain Bolt es el más grande velocista de la historia. Sus marcas y sus palmarés así lo dicen. Su carisma es cosa aparte, es un espectáculo donde se pare. Esos 9.58 segundos que hizo en el Campeonato Mundial Berlín 2009 –el vigente récord mundial– nos sacó a todos, de ipso facto, una mentada de madre y una sensación de admiración similar a la que se le tiene a un dios. Ya no digamos cuando un año antes, en los Juegos Olímpicos de Beijing, se dio el lujo de celebrar con brazos abiertos desde 20 metros antes y aún así romper su propia marca mundial con 9.69. Y su plusmarca de 19.19 en los 200 (también de Berlín 2009) parece inalcanzable. Es un adelantado a su época.

Pero volvamos a la línea de salida. ¿Por qué Bolt? ¿Por qué un tipo tan alto que camina como pato y corre como gacela? ¿Por qué un tipo que públicamente se confiesa fiestero y desmadroso? ¿Por qué un tipo que preferiría ser DJ y jugar para el Manchester United? ¿Por qué un tipo que nació en uno de los países más pobres del mundo?

Además, a diferencia de Justin Gatlin, quien ya ha cumplido con dos suspensiones por dopaje, Bolt permanece limpio, no se le ha detectado nada. Hoy no hay argumentos para negar que su poderío es natural.

Bolt rompe con muchos esquemas del velocista tradicional. Su estatura de 1.95 metros sobresale no solamente frente a sus contemporáneos, sino frente al resto de los campeones olímpicos de los 100 metros planos. Si hacemos un repaso de los medallistas de oro de Los Ángeles 1984 a Atenas 2004 (la era pre-Bolt), hay un rango de los 1.76 metros de Maurice Greene (Sydney 2000) a los 1.88 de Carl Lewis (Los Ángeles 1984 y Seúl 1988) y Linford Christie (Barcelona 1992).

Y bueno, qué decir de las marcas, lo más cercano a los tiempos de Bolt de 9.69 en Beijing 2008 y 9.63 –el vigente récord olímpico– en Londres 2012 fue el 9.84 de Donovan Bailey en Atlanta 1996. Para los 100 metros planos a ese nivel, 21 centésimas es una eternidad.

(Pero como habrá puristas que me digan que la evolución de los atletas con el paso de los años y bla bla bla, pues les digo que quienes más se han acercado al 9.58 de Bolt en toda la historia son Yohan Blake y Tyson Gay con 9.69. Once centésimas siguen siendo una eternidad.)

Bolt al momento de entrar a la línea final. Foto: Andy Lyons / Getty

La velocidad no es un tema de estatura, sino de potencia; de lo contrario, Yao Ming (2.29 m.) estaría entre los hombres más rápidos del mundo. Al ser más alto que sus rivales, Bolt se vuelve también más pesado, por lo que requiere más fuerza para levantarse y moverse. Es más, en prácticamente todas sus carreras es el más lento en el arranque, tanto en la reacción al disparo de salida como en los primeros pasos.

"Es el más lento en arrancar porque tiene que luchar contra el factor viento y la aceleración desde el suelo, pero al momento en que él agarra velocidad obviamente es más rápido que el resto, exactamente a partir de los 40 metros, ahí es donde empieza a acelerar", afirma Karina Salazar, especialista en nutrición deportiva y quien desde hace años estudia el perfil antropométrico de los deportistas de alto rendimiento (dicho en español más básico: el físico ideal de los atletas).

Hagan de cuenta que lo que pasa en una carrera con Bolt es como poner un Ferrari contra un tráiler (sin caja, pa' que no digan). La analogía es poco realista, pero ilustrativa: si este monstruo de fierros es capaz de alcanzar la misma velocidad que el bólido es porque su motor es más potente.

Gana el tráiler. Gana Bolt. Pero solo hay un tráiler así en el mundo y se llama Usain.

Además, cada pisada (un velocista normal cubre los 100 metros en 44, Bolt lo hace en 41) puede generar mil libras (453 kilogramos) de fuerza que genera una reacción opuesta que lo impulsa hacia delante. Solo basta que se ponga en marcha para que nada lo pare. En resumen: Usain Bolt tiene una potencia sobrehumana. Y como además es sencishito y carismático, no duda en proclamarse como "el atleta más dotado naturalmente que el mundo haya visto jamás". ¡Ájale!

Pero Bolt no es una máquina perfecta.

Un personaje muy carismático y hasta el momento, completamente limpio. Foto: Lintao Zhang

En febrero pasado, Bolt aseguró que se retirará después de los Campeonatos Mundiales de Londres 2017, es decir, dentro de dos años. Para entonces estará por cumplir 31 de edad. En medio, están los Juegos Olímpicos de Río.

Si Justin Gatlin ha sido capaz de parar el cronómetro en 9.74 segundos este año a los 33, ¿por qué no quiere hacerlo Bolt? La interpretación fácil sería aludir a que ya lo ha ganado todo (vamos, ¿qué le queda por demostrar, incluso si no iguala en Río lo que hizo en Beijing y Londres) y que quiere enfiestar, ser DJ, probar suerte con el Manchester United y disfrutar su fortuna, pero lo cierto es que el dios Bolt no es eterno, no por un cliché, sino por un defecto físico.

Sí señoras y señores, el hombre más rápido de la historia tiene una falla de fábrica: su pierna derecha mide un centímetro y medio menos que la izquierda (les dije que camina como pato) debido a un problema en el desarrollo de su columna en la zona lumbar. Usain lo supo hasta los 18 años de edad, cuando ya había sido campeón mundial juvenil (lo fue a los 15). Cumplió 22 un día antes de ganar su tercera medalla de oro en Beijing.

La escoliosis –nombre con el que se conoce a la desviación de la columna– no tiene arreglo. Desde que tiene consciencia de ello, se ha dedicado a compensar su debilidad. Su entrenador, Glen Mills, ha sido el cerebro para hacer que el tráiler sea tan veloz pese a tener una llanta ligeramente baja. Su estatura le permite tener zancada larga, pero sus fibras le permiten contraerse rápidamente para que el movimiento de las piernas sea tan rápido como el de un hombre pequeño.

Justin Gatlin, el hombre más cercano a destronar a Bolt, está aún a mucha distancia del caribeño. Foto: Michael Steele / Getty

De hecho, esto también puede explicar porque a Bolt le va tan mal con las lesiones. Compite poco, pero siempre se las arregla para estar a tiempo en Mundiales y Olímpicos. Él sabe que la columna y su pierna se las pueden cobrar si se malviaja. Por eso hasta 2017. ¿Para qué más allá? Este bendito accidente de la naturaleza ha ganado hasta hoy 10 títulos mundiales (el 11 puede caer este fin de semana en el relevo 4x100) y seis oros olímpicos.

"Estamos hablando de un súper hombre, entonces va a dejar un legado y cosas que no existían a la ciencia deportiva en el atletismo", concluye Salazar. "28 años es la edad promedio de un atleta para decir que llegó a su etapa óptima y de ahí van hacia abajo de manera fisiológica y natural."

El mundo se preguntará para entonces si un Bolt que no fuera aquejado por tantas lesiones y que permaneciera en las pistas por más tiempo habría roto sus propias marcas. Pero a él no le va a importar. Él solo querrá celebrar.