Kobe Bryant sigue obsesionado con el baloncesto

En su nueva vida como 'cuentacuentos', Kobe sigue sin poder evitar hablar de sus años como jugador.

|
may. 16 2017, 10:19am

Kobe está parado frente a un fondo azul, elegante, seguro y muy metido en su personaje; introduce algunos conceptos básicos del tema a tratar. A su lado, un cuellilargo lagarto-títere llamado Lil' Mamba lo escucha con atención e intenta comprender sus palabras. Hablan de "la bestia que uno lleva dentro". De repente, irrumpe en la pantalla una animación acompañada de una música al más puro estilo western. En la imagen, un tren avanza con decisión por una vía hacia lo alto de una montaña mientras una especie de Dios peludo y desquiciado intenta impedirlo lanzándole rayos de "odio". El tren, y todo lo que lo rodea, parece sacado de una película de Murnau.

"This is the face of a man with a dark musecage / Darkness is the light in his eyes he runs with rage / There's nothing you can do / There's nothing you can say / Hatred is the love in his heart he plays with hate".

Una vez finalizada la animación, Paige O'Hara, la voz de Bella en el clásico de Disney de 1991 La Bella y la Bestia, explica con la minuciosidad de un entrenador profesional lo difícil que es defender a Russell Westbrook.

Así es el Musecage de Kobe Bryant, neologismo acuñado por el propio exjugador de baloncesto y concepto clave de su gran proyecto finalizados sus años como líder de los Lakers: crear, escribir, y dirigir una serie de seis capítulos para ESPN llamada Canvas. Una Musecage, tal y como lo describe Baxter Holmes, de la ESPN, es "una jaula personal que contiene todo lo que motiva a uno, lo bueno y lo malo, musas de luz y oscuridad".

Probablemente os estéis haciendo muchas preguntas ahora mismo.

En una rueda de prensa oficial de Bryant como director del proyecto, este explicó: "Canvas City: Musecage pretende ayudar a aquellos que viven en situaciones complejas a mejorar y superarse a través del baloncesto mostrado de una forma fácil y ligera. Los vídeos ayudan a entender el baloncesto profesional con claridad y ofrecen una voz renovada para hablar de deportes. Esperemos que el formato cautive a toda la familia". Un grupo de 15 trabajadores a tiempo completo trabajan junto a Bryant en Newport Beach para tirar el proyecto adelante.

"Si miras a tu alrededor, las grandes creaciones, por lo general, provienen de lugares oscuros: Michael Jackson, Steve Jobs, Richard Branson, Oprah; todos ellos provienen de lugares oscuros que, más tarde, han utilizado para crear luz", dijo Bryant antes de ponerse a él mismo como ejemplo de todo lo que intentaba ilustrar. Y es que parece que el proyecto de Kobe no consiste simplemente en contar historias que hagan mejorar, sino que, más bien, consiste en contar historias para que llegues a ser como él. Por eso el programa esta cargado de neologismos y palabras de free-jazz que tanto gustan a Kobe: por que, al fin y al cabo, lo que se ve es a Kobe dando lecciones de como llegar a ser Kobe ¿Quién mejor que él para protagonizar un programa de estas características?

"Lo interesante de personajes como Lil' Mamba es que, a diferencia de los demás títeres, parecer representar a un joven Kobe, y no a un niño en general", opina Graydon Gordina, director de contenido de la agencia FortyFour. "Su nombre e ímpetu para mejorar en el baloncesto lo sugieren a gritos. Esto es interesante a dos niveles. En primer lugar, reafirma nuestra impresión actual de que Kobe sólo se interesa por Kobe, y en segundo, socava la idea de que Lil' Mamba es en realidad un personaje que simpatiza con los niños, pero que una vez más, no es un niño: es un Kobe adolescente".

Bryant dijo en su día a la audiencia del Tribeca Film Festival que Michael Jackson fue "lo que llamo 'la semilla del pensamiento' para mí", lo cual se traduce a algo parecido como "mi gran inspiración". Lo que en un principio parecía una historia interesante —Bryant decía que Jackson le llamó cuando la estrella del baloncesto era "criticada por estar demasiado obsesionado"—terminó en el mismo lugar que las demás. El Rey del Pop le dijo a Kobe que se esforzara más estudiando, trabajando, y que siguiera haciendo lo que hacía.

Bryant También explicó que fue precisamente cuando decidió retirarse y dejar de enfocarse en el baloncesto de una forma tan obsesiva cuando su mente divagó hacia la narrativa. Cuenta que la noche de su retirada se había olvidado de que tenía un partido: "Estaba editando algunas historias en la oficina", dijo.

¿Lo creéis? El creer es importantísimo cuando se trata de contar historias, pero es complicada hacerlo cuando hablamos de las historias de Kobe Bryant. La honestidad de Dear Basketball es innegable, pero también hay que admitir que Bryant cuenta siempre la historia que él quiere contar: la de un chico que, después de darlo todo por el deporte hasta casi morir en su lucha, se retiró agradecido y eternamente enamorado del baloncesto. Pero, al igual que en Canvas, hay algo en Dear Basketball que la gente se cree. Y no es que no sea artístico o profundamente sentimental, el problema es que no es un intento por contar la historia completa.

"Barrio Sésamo está dispuesto a lidiar con las dificultades de la niñez", dijo Gordian. "Soledad, alienación, incluso la muerte de personas importantes en la vida de un niño. Mientras estuve en Barrio Sésamo, trabajé en un proyecto sobre la vida emocional de niños con padres en la cárcel. Así que, si comparamos, el propósito de los vídeos de Musecage para afrontar lesiones, dudas u otros obstáculos no expresan necesariamente el deseo de Kobe para afrontar temas complejos".

Lo raro es cómo Bryant utiliza este material. "El contenido socio-emocional de Barrio Sésamo orienta a los niños hacia una vida interna más equilibrada, más segura y más saludable", dice Gordian. La historia que Bryant cuenta y vende —aquella que habla de obsesión y constancia, un sentimiento de competitividad que raya en los vengativo—es lo opuesto a lo anterior. Defiende una postura real y deliberada de algo no saludable, y su canalización por medio de varias metas.

Hacia el final de la ronda de preguntas y respuestas en Tribeca, después de que un hombre le dijera a Bryant que era "un gran fan de las buenas causas" y de que un segundo tipo confesara que había soñado con la esposa e hijos de Bryant, un joven de 20 años se levantó y sentenció: "La mentalidad de Mamba me ayudó en la carrera de medicina".

Esta claro que existen formas más inclusivas, abiertas y generosas de contar historias, y sin duda historias más humanas y sustanciosas que dar a conocer, más allá de un cuento sobre la obsesión. Pero las historias sólo pertenecen a su autor durante el proceso de darlas a conocer. Después de eso, pertenecen a la gente que las recibe y las cree; son suyas para usarlas como más las necesiten.

Bryan parece feliz narrando la misma historia que le contaron de su persona; al fin y al cabo, es su historia, y es su derecho contarla, pero lo único que demuestra con ello es que sigue obsesionado con el baloncesto y con su vida como jugador. Tienes el control cuando el balón está en tus manos, y así ha vivido Kobe toda su vida, pero en el deporte de la narrativa se puede jugar bien solo cuando aprendes a soltarlo.