Leticia Canales y el valor de triunfar en el surf sin vender tu cuerpo

El surf femenino sube fuerte, pero desafortunadamente siguen tirando más la imagen de modelo que de deportista profesional. Leticia Canales es una de las excepciones, y apunta muy alto.

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oct. 5 2016, 8:55am

Imagen cedida por Roke Photography

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Con solo 21 años habla con la autoridad y seguridad de una auténtica veterana, y de hecho lo es. Con seis años se tiró por primera vez al mar y desde los diez no ha parado de competir para intentar cumplir su objetivo más ambicioso: entrar en el World Tour de la World Surf League (WSL), lo que vendría a ser la primera división del surf profesional.

Sin duda, Leticia Canales es una de las mejores surfistas del panorama español y tiene una proyección muy prometedora a nivel mundial. Eso sí, en su camino se cruzan varias piedras, como las lesiones que ha sufrido y el hecho de ser una chica que no va por allí enseñando el culo, una tendencia que desafortunadamente se impone por encima de los méritos deportivos en el circuito femenino.

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"Tu miras las redes sociales y solo ves trozos de carne. En el surf lo que vende son los culos y los bikinis, no la competición. Eso va en contra nuestra, ya que las marcas se fijarán más en las que enseñan que en las que realmente son buenas", explica Leticia a VICE Sports. "Deberíamos unirnos y decir 'oye, que tenemos un nivel alto y deberíamos ser valoradas por esto y no otras cosas'".

La surfista vasca destaca por su estilo agresivo al tomar las olas y por su gran espíritu competitivo en los campeonatos. Imagen vía World Surf League

El surf femenino pisa fuerte, y según la surfista vasca está ya al nivel del masculino. "En mi opinión ya podríamos competir contra ellos", asegura. Por supuesto, el circuito profesional brinda muchas menos oportunidades a ellas, a pesar de que se promulga una igualdad aparente en la máxima categoría. En las series de clasificación (QS) donde participa, sobrevivir por puro talento es mucho más complicado.

"En el tour hay equis puestos que son por contrato de imagen, y por ejemplo las brasileñas son muy buenas y ni salen de su país. Ellas ganarían campeonatos, pero no enseñan cacho". Lo que pasa en el surf y en el mundo del deporte es un reflejo general de la sociedad, nos cuenta. "Hay que valorar más a la mujer, sin descontar al hombre. Es cierto que en lo deportivo no se nos valora por el rendimiento, sino por el espectáculo".

Leticia, por supuesto, también quiere dar espectáculo, pero prefiere que sea por su estilo agresivo encima de la tabla y no por sus fotos en las redes sociales. Que una chica sea muy dura no está bien visto, asegura al hablar de sus referentes deportivos, surfistas del calibre de Courtney Cologne y Carissa Moore. "No tiene la belleza prototipo que busca la industria, pero gracias a su potencial y esfuerzo es la única que está valorada a ese nivel", elogia de la hawaiana, tres veces campeona del WCT.

"Yo también formo parte de esa imagen idealizada, pero por delante de todo intento que se me valore como surfista". Imagen cedida por Mercedes Bilbao

Su perspectiva es noble pero atrevida, ya que para participar en el circuito se necesitan cubrir unos gastos superiores a los 40 000 euros de los que apenas recolecta una cuarta parte a día de hoy gracias al apoyo de patrocinadores como Mastercard. Su participación en los campeonatos es selectiva, e intenta maximizar las pruebas donde podrá conseguir buenos resultados y subir así su ránking, la única vía para conseguir su sueño de entrar en la WSL.

Aunque no lo parece, el surf profesional exige el mismo esfuerzo titánico que el resto de deportes de élite. Detrás de las playas paradisíacas y la sensación de diversión que transmitimos —ya seamos profesionales o amateur—, el trabajo que hay detrás es muy exigente. Quizás, en algunos momentos, demasiado para alguien tan joven.

"Con diez años me di cuenta de que me gustaba mucho ganar. Allí tuve una chispa y desde entonces no he parado de competir, nunca he tenido años en blanco", comenta en la playa de Sopelana, el pueblo costero de Bizkaia donde nació y donde siempre ha vivido.

El autor intentó pillar algunas olas tras recibir las instrucciones de Leticia en una sesión organizada por Mastercard y Patrocinalos.com

Para conseguir su objetivo, Leticia se entrena a diario con chicos, ya que le permiten subir un punto la exigencia física y porque se contagia de su espíritu ultracompetitivo. "Cuando entrenamos una competición están allí pegados todo el rato, no me dejan remar ni una ola y se trata de eso. En cambio, fuera del agua no se me valora igual aunque pueda estar surfeando a su nivel".

Tras unos meses en el dique seco por culpa de las lesiones, su objetivo de alcanzar la máxima categoría de la WSL está aparcado. "Estoy viendo la cara más amarga del deporte y muchas veces, así que es bastante duro. Si tienes un buen entorno y la cabeza en tu sitio, puedes salir adelante", explica la sopeloztarra.

Ahora se plantea una meta más importante, el recuperar la sonrisa y las sensaciones en el mar. "Le gusta mucho competir, demasiado, pero ahora con esta última lesión ha aprendido a dar un paso atrás y ver que también es importante disfrutar", comenta Mercedes, su ama.

La rodilla ha impedido que la surfista haya recuperado su ránking en la WSL, donde llegó a estar entre las 25 mejores del mundo. Imagen cedida por Mercedes Bilbao

Leticia se deja ver estos días por las playas vascas y francesas disfrutando de su nueva single fin, una tabla mucho más dinámica que la de competición que le sirve como herramienta de terapia física y mental. Para alguien que lleva toda su infancia compitiendo, tomarse un respiro ha sido una manera de recuperar las esencias de su disciplina.

Con pasión renovada y habiendo aprendido que también puede —y debe— disfrutar, se siente afortunada de trabajar en lo que más le gusta, por muy difícil que sea el hecho de dedicarse a un deporte minoritario y, además, siendo mujer. "Está muy normalizado que ser chica sea un problema, y hay que reivindicar que no debería ser así".

Tiene las ideas claras y no se va a rendir ahora, así que quienes la conocen confían en que llegará lejos. "Soy muy cabezona, me gusta mucho competir y tengo un buen entorno, porque sino quizás ya me hubiera hundido después de tantas lesiones. Cuando veo el apoyo en las redes sociales me digo, 'si ellos creen en mí yo también tengo que creer'".

Si la veis en el World Tour en unos años, no debería pillaros desprevenidos.

Sigue al autor en Twitter: @GuilleAlvarez41