Manny Pacquiao vomita su homofobia: 'Los gais son peores que animales'

El boxeador Manny Pacquiao demostró ser un homófobo de pies a cabeza en una cadena de televisión filipina... y además se escudó en que "está escrito en la Biblia".

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17 febrero 2016, 10:30am

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El famoso boxeador filipino Manny Pacquiao, que anunció su intención de colgar los guantes cuando termine su combate con Timothy Bradley el próximo 9 de abril, ha decidido reorientar su carrera hacia la política. Su intención es conseguir un puesto en el Senado de Filipinas... pero en su primer discurso en la emisora TV5 la cagó de una forma lamentable.

"¿Veis a animales manteniendo relaciones homosexuales? Los animales son mejores, saben distinguir entre hombres y mujeres", aseguró el boxeador el pasado lunes. "Si aprobamos [el sexo] de hombres con hombres y de mujeres con mujeres, eso significa que el hombre es peor que un animal".

En Filipinas el matrimonio homosexual está prohibido, y el propio Pacquiao es conocido por su fuerte catolicismo... pero quizás a Manny se le olvidó que a la gente no le gusta que la comparen con animales. Lo peor de toda esta historia, por cierto, es la clásica excusa de "lo pone en la Biblia". En el salmo 137 también pone que hay que "estrellar a los niños de Babilonia contra las rocas", por ejemplo, y no veo yo a Pacquiao haciéndolo.

Apenas un día después, el boxeador no tuvo más remedio que subir un vídeo a su cuenta de Twitter disculpándose por la cagada, aunque el daño ya estaba hecho.

"Siento haber herido a la gente al comparar los homosexuales con animales. Por favor, que me perdonen todos a quienes haya hecho daño. ¡Que Dios os bendiga!"

Intentando analizar el contenido del vídeo, sin tener en cuenta el discurso, podemos limitarnos al simple lenguaje del cuerpo: los brazos cerrados como señal de abertura, la enorme sonrisa para exprimir su empatía hacia el próximo, y la tremenda emoción de pedir perdón por lo que salió de su boca.

Pacquiao será el ídolo de su país por sus logros en el mundo del deporte, pero no parece representar ningún avance para la política de las Filipinas. Parecen muy lejos los días en que un boxeador representaba el cuerpo y la fuerza detrás de una idea que solo a través de sus logros podía tener voz en el mundo de la política.

Lo que acabamos de ver con Pacquiao parece representar el contrario: si te has hecho un nombre en el deporte, puedes expresar tus ideas... a pesar de que sean lo más estúpido que hayamos escuchado nunca.