De cómo el espionaje deportivo ha alcanzado el siguiente nivel

El espionaje deportivo no es nuevo, pero el supuesto 'hackeo' de los St. Louis Cardinals a los Houston Astros de la MLB es algo que aún no habíamos visto.

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jul. 1 2015, 10:50am

flickr user elhombredenegro

Los detalles que vienen a continuación suenan más a un libro de Ian Fleming que de complejos deportivos.

Los vengativos directivos de los St. Louis Cardinals de la MLB esperaron obtener información ventajosa, como actualizaciones en las negociaciones de fichajes, de sus acérrimos rivales, los Houston Astros, según los informes judiciales publicados por The New York Times.

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A pesar de que los detalles del supuesto espionaje no son tan emocionantes como la trama de una película de James Bond, el caso de los Cardinals marca un hito en la industria del deporte: por primera vez, un equipo ha espiado a un rival mediante el 'hackeo' de bases de datos de su sistema informático.

Durante años, las técnicas de espionaje han sido utilizadas para reunir datos de inteligencia en industrias de tecnología, servicios financieros o farmacéuticas generalmente con al afán de incrementar ganancias. Ahora hemos descubierto que estas prácticas también son posibles en los deportes —aunque la combinación entre deporte y espionaje está lejos de ser nueva.

La motivación por espiar, ya sean los Cardinals o una gran empresa, son obvias y tan viejas como el deporte mismo: información, competitividad, dinero. Considerando los miles de millones de euros en disputa de los deportes profesionales, no debería sorprender que casos como los de St. Louis no salgan a la luz con más frecuencia.

"Las operaciones de inteligencia son una parte intrínseca del béisbol", dice el Dr. Vince Houghton, historiador del International Spy Museum. "No existe una carpeta física para las jugadas; los jugadores tienen iPads. Eso es genial, pero deja la puerta abierta a las filtraciones de información".

"Los deportes son negocios multimillonarios donde la gente siempre busca ventajas: no hay razón para creer que el deporte será inmune sólo porque se trata de deporte", asegura Houghton. "Son negocios y por lo tanto propensos a amenazas cibernéticas y espionaje. Vamos a seguir viendo más casos como estos".

Jeff Luhnow, gerente general de los Houston Astros, fue la supuesta víctima del presunto 'hackeo' de los Cardinals. Foto de Troy Taormina, USA Today.

Mucho antes de que los lucrativosacuerdos televisivos y las jugadas de iPad existieran ya había controversia por el uso y la presunta intercepción de señales realizadas con las manos. Durante más de un siglo, se han usado los gestos dentro del campo para comunicar jugadas sin que los rivales las entendieran. Pero casi tan pronto como aparecieron se convirtieron en alimento para las trampas.

De acuerdo con el libro de Christy Mathewson Pitching in a Pinch, en la temporada de los Philadelphia Phillies de 1899, un jugador encontró un 'buzzer' (un dispositivo para emitir sonidos) escondido cerca del jugador que ocupaba la tercera base. El cable del 'buzzer' llegaba hasta los vestuarios, donde alguien estaba sentado con unos prismáticos dirigidos al 'catcher'. Según los gestos del último antes de cada lanzamiento, el 'espía' hacía sonar las señales en la tercera base.

Otro ejemplo es la gran controversia que estalló medio siglo después de la famosa la victoria de los New York Giants en 1951. 50 años después del famoso "tiro escuchado alrededor del mundo", The Wall Street Journal informó que los Giants habían usado un telescopio para capturar señales entre los rivales que posteriormente eran transmitidas a su banquillo mediante un sistema de sonidos.

Hace un año, Chris Sale, lanzador titular de los White Sox, también aludió al uso de prismáticos por parte de los Detroit Tigers para capturar señales. Sale, sin embargo, retiró su acusación posteriormente.

Las multas por intentar captar las señales en el campo de juego no se limitan al béisbol. En 2007, los New England Patriots de la NFL tuvieron que pagar una multa de 250,000 dólares (224.000 euros) porque varios miembros de su 'staff' habían grabado clandestinamente las señales de los New York Jets desde fuera del campo. A diferencia de la actual controversia de los Cardinals, sin embargo, los Patriots fueron multados por violar las reglas del fútbol americano, no de la ley estadounidense.

Después existe el caso del jugador que se convirtió realmente en un espía. Moe Berg, un 'catcher' y entrenador de béisbol en las décadas de 1920 y 1930, trabajó como espía para la Oficina de Servicios Estratégicos durante la Segunda Guerra Mundial.

Como parte de su trabajo, Berg viajó por Europa para obtener información de inteligencia sobre los grupos de resistencia que los Estados Unidos estaba considerando apoyar y sobre los físicos involucrados en los programas nucleares de Alemania, de acuerdo con el libro The Catcher Was a Spy de Nicholas Dawidoff, el biógrafo de Berg. Después de la guerra, Berg vivió del apoyo de sus amigos y de los miembros de su familia. Según Davidoff, la credencial de Berg es la única procedente del mundo del béisbol que se puede ver en los cuarteles de la C.I.A.

Larry Ellison, a la izquierda, montado en el trimarán BMW Oracle. Foto de Pascal Lauener, Reuters.

En deportes donde la tecnología del equipo rival juega un papel esencial, como en las regatas o las carreras de Fórmula 1, conocer al dedillo la maquinaria del oponente puede darte una tremenda ventaja. Durante años, la regata de élite se ha aprovechado del espionaje de barcos contrarios; entre otros, esto incluye al equipo Oracle de Larry Ellison, multado con 13.000 euros por ir más allá de la mera investigación de contrarios y violar las leyes.

Seis años antes de eso, en 2007, la Fórmula 1 vivió un escándalo cuando emergieron una serie de informaciones según las cuales la escudería McLaren habría recibido información secreta del equipo de Ferrari. Los mismos datos aseguraban que McLaren, a su vez, había mandado información confidencial a la escudería Renault. Este excelente infográfico del diario As explica el caso con detalle.

"Hay una diferencia entre querer conocer a tus competidores y el tipo de cosas que te pueden llevar a la cárcel," dice George Chidi, analista de CI Radar, una empresa estadounidense dedicada a la información estratégica. Según Chidi, el espionaje florece inevitablemente allí donde la información es valiosa: es por esto que las industrias farmacéuticas y de tecnología, al igual que de seguridad nacional, han sido blancos perfectos.

Chidi asegura que la inmensa presión financiera puesta en las directivas para que éstas construyan equipos ganadores fuerza casos como el de los Cardinals.

"Como más competitiva sea la industria, más probable será que intenten obtener información de inteligencia", declara el analista. "En el béisbol, hay una tradición de 150 años de personas tratando de vengarse el uno del otro. Es normal que se alcancen extremos nunca antes vistos", concluye.