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La historia de la selección española sin españoles

¿Qué pasaría si en la selección española de fútbol no hubiera ni un jugador nacido en España? Pues exactamente esto pasa en el equipo de béisbol.

Aitor Labrador

Imágenes vía Federación Española de Béisbol y Sóftbol

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Después de colgarse sendos bronces en los Europeos de 2012 y 2014, España participó el pasado fin de semana en Panamá en el torneo clasificatorio para el Clásico Mundial de Béisbol (WBC) por segunda vez en su historia.

A pesar de contar con profesionales que intentan ganarse un sitio en la élite de las ligas mayores estadounidenses (MLB) como Luis Guillorme (NY Mets), Daniel Álvarez (NY Yankees), Richard Castillo (Colorado Rockies), Rogelio Armenteros y Carlos Sierra (Houston Astros), 'la Roja' volvió a quedarse a las puertas de la máxima competición mundial de selecciones.

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Tras cosechar sendas derrotas frente a Francia (5-3) y una Colombia (9-2) que acabó haciéndose con el único puesto en juego para la fase final de la WBC, el seleccionador Manny Crespo destacó el papel de "la Federación Española" en sociedad con la Major League Baseball para "expandir" este deporte.

El técnico cubano, quien además de su cargo como seleccionador español desempeña tareas como responsable de desarrollo de jugadores latinos para los Detroit Tigers de la MLB en Venezuela y República Dominicana, reconoció que en países como el nuestro "que aún están empezando" la consolidación del béisbol aún requiere su tiempo.

"Se necesita trabajar con los jugadores más jóvenes y los entrenadores allá en España, así que en mi opinión todavía les llevará un tiempo hacerlo", manifestó Crespo.

Jugadores como los que durante estos días representan a la selección nacional en un torneo bien diferente, el MLB Spring Tournament, que reúne en la localidad catalana de Sant Boi a 200 jugadores de toda Europa y a ojeadores de las ligas mayores estadounidenses.

Sin ir más lejos, en la pasada edición, el joven lanzador del CB Barcelona Ramón Rosso logró captar la atención de los scouts de Los Angeles Dodgers, que el pasado mes de julio le incorporaron a sus equipos de ligas menores. Sin embargo, ni Rosso ni ninguna otra promesa española fueron citadas para la fase previa del WBC.

En el estadio Nacional Rod Carew, los resultados fueron el peor escarmiento posible para un bloque que representó la cruda realidad de un deporte que intenta sobrevivir en la precariedad.

De hecho, en los últimos años la única noticia de esta disciplina que logró hacerse un hueco en las primeras páginas de los diarios fue la decisión del FC Barcelona de desprenderse de su sección de béisbol —una de las más veteranas del club con más de 70 años de historia— con tal de no asumir el desembolso de dos millones de euros por temporada que ésta requería.

La aventura española en Panamá no pintaba nada bien desde el momento en que, en su primer entrenamiento en suelo panameño, el seleccionador español lamentó no poder disponer de todos sus efectivos hasta "48 horas antes del primer partido".

Para más inri, en el minicampus organizado días antes en Barcelona solo había contado con siete internacionales. El resto de los seleccionados hasta completar la lista final de 28 fueron incorporándose paulatinamente a los cinco entrenamientos programados ya en Panamá.

Cinco sesiones como única preparación ante rivales con semanas de trabajo acumuladas a sus espaldas. Se trata de un riesgo asumido como consecuencia de una política que ha suscitado críticas dentro y fuera de nuestras fronteras: el reclutamiento y posterior convocatoria de jugadores nacionalizados procedentes mayoritariamente de países como Venezuela y Cuba.

"Mantenemos la misma base del Clásico anterior", trataba de justificar el asistente venezolano Renny Duarte a la prensa de su país. "El único español de nacimiento con el que contamos es el derecho Jorge Balboa. Es nacido en Madrid y ha jugado en Italia", añadía en la previa.

El lanzador del CB Barcelona, sin embargo, apenas tuvo minutos en los partidos frente a Colombia y Francia. Aun así, reconocía que para él era "un orgullo poder participar en un Clásico Mundial".

"Cuando sales ahí y escuchas el himno, con el nombre en el pecho, es mucho más que participar en un equipo", aseguraba por su parte Balboa, el único de los 28 convocados nacido en suelo español.

Lanzador diestro como él, su compañero Antonio Noguera es natural de Caracas. Desde hace siete años acude a la llamada de la selección española para sorpresa de su padre, un emigrante de Mallorca. "¿Por qué no? Para mí también es un orgullo", declaró a pesar de que su única experiencia en España se reduce a un breve paso por los Marlins del Puerto de la Cruz.

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En Panamá, España estuvo representada por un bloque formado por 15 venezolanos, cinco cubanos, tres estadounidenses, otros tantos dominicanos y un mexicano de nacimiento. Todos españoles de pura cepa, porque nuestros jugadores de béisbol, como los bilbaínos, nacen donde les da la gana. Y si hay que encontrarles un padre, un abuelo o un tatarabuelo con pasaporte español, pues se les encuentra. ¡Y punto!

Sigue al autor en Twitter: @aitor_8a