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en vitoria sí que saben animar

Todo lo que el mundo debería aprender del espíritu baskonista

Hablamos con Iñaki Larrea, más conocido como el 'Lagartijo', sobre la filosofía que ha convertido a la afición del Baskonia en un referente tanto a nivel nacional como europeo.

Guille Álvarez

Guille Álvarez

Imágenes cedidas por Iñaki Larrea

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En España siempre hemos presumido de sangre caliente y pasión por unos colores, y más en el terreno deportivo. En nuestro país están varios de los clubes de fútbol y baloncesto más importantes del planeta, pero sin embargo no podemos decir que todas las aficiones estén a la misma altura. Que seamos los mejores no quiere decir, ni mucho menos, que animemos como los mejores.

Quizás, y se podrá comprobar pronto en la Copa del Rey de baloncesto que se disputa en Vitoria entre el 16 y el 19 de febrero, hay una excepción sonada, una hinchada que debería ser el modelo a seguir para los estadios y pabellones más apagados. Hablamos de los baskonistas, de una afición capaz de viajar en masa a la fase final de un torneo aunque su equipo ni se haya clasificado para ella.

Más baloncesto: Por qué somos la mejor afición de Europa

"Ya teníamos las entradas, los hoteles y el vuelo; tenemos muy buenos amigos en todos los sitios, así que comentamos de ir a las Canarias y quedarnos algunos días más. El equipo no se clasificó, pero mantuvimos el plan. Decidimos llevar los instrumentos también, y estuvimos animando el pabellón y el ambiente", recuerda Iñaki Larrea, uno de los hinchas ilustres del Saski Baskonia de Vitoria, sobre la Copa de Gran Canaria de 2015. Los jugadores no estaban, pero la hinchada seguía animado a miles de kilómetros de casa.

Iñaki con su inseparable saxofón, su sombrero de Jack Sparrow y la camiseta del Baskonia

Más conocido como 'Lagartijo', este vitoriano lleva enganchado al club desde los 12 años, cuando unos amigos de sus padres le llevaron al polideportivo de Mendizorroza y quedó cautivado "desde el primer momento". Iñaki, a sus 46 años, dejó el año pasado el baloncesto federado. "Lo de jugar ya se me hace un poco cuesta arriba", bromea. En total han sido más de 30 años, casi los mismos que lleva siguiendo al Baskonia a todos lados.

"Al ser un club más pequeño, todo se siente más. Las ciudades pequeñas se involucran más con sus equipos", reflexiona sobre el espíritu baskonista. "Este tirón que tiene el Baskonia sale de dentro, no lo puedes enseñar, es algo que sale natural". El 'Lagartijo' no solo acompaña al equipo, sino que le pone melodía a sus partidos. Hace dos décadas que dejó el acordeón, el instrumento que aprendió en el cole, para pillar el saxofón y meterse en la Fanfarre Biotzarrak, la txaranga oficial del club azulgrana.

A pesar de que dirige su propia empresa, una consultoría en el sector de seguridad alimentaria, y tiene dos hijas, a las que ya lleva al Buesa Arena, Iñaki siempre saca un hueco de donde sea para dedicarlo al equipo de su alma. "Me considero un aficionado más, pero sí que he ido haciendo cosillas porque me han apetecido", comenta sobre su intensa actividad entorno al club. Ha abierto un par de blogs, organizado quedadas de aficionados con exjugadores y hasta ha representado al equipo en uno de los spots de la Liga Endesa.

Le recordamos el anuncio, donde se hizo colega de Andrés Nocioni, y nos dice que quizás sí le queda algo por hacer en baloncesto. "He sido jugador, entrenador, árbitro y anotador de mesa, estoy en la txaranga y he viajado a todas las competiciones; lo que me falta, lo único, es jugar una pachanga con los jugadores en un entrenamiento". Quizás lo consiga, porque voluntad no le falta.

"Normalmente empiezo a escribir tarde, sobre las once de la noche, y no termino hasta la una o dos de la madrugada. Si te gusta algo, sacas tiempo de donde sea. Tiro de recuerdos, situaciones, pero me apasiona contarlas", comenta sobre su faceta de blogger, que le ha convertido en un habitual en los medios de comunicación de la zona. Cuando le preguntamos por los jugadores que le han marcado, él destaca el nombre de Essie Hollis por ser "una estrella cuando no había muchas" y enamorarle con un mate que le enganchó para el resto de su vida al baloncesto. Por supuesto, también menciona a Nocioni.

'Lagartijo' asegura que Andrés Nocioni es el jugador con el que mayor amistad ha trabado; el argentino le debe un entrecot en Buenos Aires

"Un día hice una apuesta con Andrés, a ver si ganaban títulos. Al final no ganaron nada; yo aposté mi saxofón por un entrecot argentino, pero un entrecot argentino en Argentina, eh. Todavía estoy esperando, así que habrá que llamarle que se está haciendo el loco". Si Nocioni le debe un entrecot, él piensa que los baskonistas le deben mucho a Herb Brown, "la primera piedra del actual equipo, el hombre que cambió la mentalidad y facilitó el despegue del club". También, a pesar de su perfil más polémico, se define como un incondicional de Duško Ivanović.

Iñaki, como representante de algo más grande, muestra el por qué el Baskonia puede (y debe) ser un modelo de afición a seguir. "Lo bueno de todo esto es que no es nuestra fiesta, es la de todos y da cabida a todas las aficiones. Nosotros lo organizamos, pero queremos que se apunten el resto", comenta sobre el habitual bullicio que trae consigo, a cualquier lado, la hinchada vitoriana.

La afición del Baskonia, junto a su fanfarre y miembros del resto de aficiones desplazadas a la Copa del Rey 2016 en la plaza de María Pita, en A Coruña

Tanto en Liga Endesa como en Euroliga, los baskonistas son quienes más espectadores llevan al pabellón de media, casi 10 000 en la competición doméstica y 12 000 en la europea. Vitoria cuenta con poco más de 200 000 habitantes, así que cada partido moviliza al 5% de la población. "Es un club que nació pequeño y ha sabido construir muy bien su modelo de gestión económica y deportiva. Diría que en este sentido, somos una de las mejores estructuras de Europa, y no solo en baloncesto. Hay muchos clubes que intentan seguir el modelo Baskonia, exportarlo a sus ciudades, y eso nos sitúa entre los grandes".

De hecho, en Vitoria se da una circunstancia curiosa, y es que el Deportivo Alavés es propiedad del club de baloncesto, que rescató al club de fútbol cuando se encontraba en Segunda B y al borde de la desaparición. Al contrario que en Madrid o Barcelona, en este caso es la canasta la que tira de las porterías. El Alavés, esta temporada, ha alcanzado la final de la Copa del Rey en su temporada de retorno a La Liga, donde es el duodécimo clasificado.

La Copa es el mejor ejemplo de los valores que impulsan a la afición del Baskonia. "Ganarla en casa sería lo más, pero lo primero es disfrutar de ella. Es el torneo del KO, así que puede pasar de todo, pero la Copa tiene ese punto, es una mezcla entre baloncesto y fiesta", apunta sobre las expectativas puestas en el torneo que empieza el próximo fin de semana.

"Nunca hay incidentes ni mal rollo. La afición va con la predisposición de pasarlo bien y compartirlo con el resto. Me gusta salir del pabellón, ir a un bar y estar con gente de seis equipos distintos charlando sobre baloncesto, eso es lo más bonito". Iñaki no entiende que se tengan que dividir las aficiones entre A y B, y en Vitoria recibirá a amigos del Tenerife, del Madrid e, incluso, un par de hinchas italianos que se enamoraron de la filosofía baskonista en la Final Four de Praga.

"Nos iremos de juerga, comeremos bien y después que gane el mejor". Parece un buen plan.

Sigue al autor de este reportaje en Twitter: @GuilleAlvarez41