Pánico, deslizamiento y contraataque fulminante: así era el boxeo de Mike Tyson

El boxeador Mike Tyson dominó a los pesos pesados y asombró al mundo mediante una serie de técnicas muy particulares que compensaban sus múltiples desventajas físicas.

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nov. 13 2015, 2:10pm

Hace veinticinco años, Mike Tyson cayó a la lona frente a una silenciosa audiencia en Tokio. Nadie sabía que pensar cuando el árbitro levantó la mano de James "Buster" Douglas. Entre las narrativas de amor, derrota, abuso y traición, la carrera de Mike Tyson en el ring vivió y murió por el golpe directo de sus oponentes.

En el boxeo no hay nada más seguro que el hecho de que el 'jab' (directo) hará toda la diferencia. Las peleas se ganan o pierden gracias al recto de izquierda, incluso en combates con luchadores que habitualmente no dependen de ese golpe. Incluso Jack Dempsey, un boxeador vigoroso, escribió que puedes saber quien está ganando una pelea al notar con qué efectividad está funcionando su 'jab'. Cómo aplica la derecha, o la contraataca, es la historia completa de un encuentro de boxeo. Tal vez ningún caso es tan evidente como el de Tyson.

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Cuando Mike Tyson, entonces conocido como "Kid Dynamite", ganó el título de pesos pesados a la tierna edad de veinte años, se convirtió en el hombre más joven en hacerlo. El anterior poseedor del récord, Floyd Patterson, tenía mucho en común con Tyson: ambos estaban entrenados en un estilo original de boxeo por el gran entrenador e innovador Cus D'Amato.

D'Amato era un genio. Reconocía, como muchos boxeadores y entrenadores lo han hecho, que un boxeador está más expuesto cuando está abriendo la guardia con su ataque. D'Amato también se dio cuenta que cuando un boxeador está moviéndose constantemente es un objetivo excepcionalmente difícil; por consiguiente, la escuela de box de D'Amato promovió el movimiento de cabeza mucho más de lo normal en ese entonces —e incluso que hoy en día.

Floyd Patterson era un fantástico ejemplo de esto. Su gancho de izquierda con salto tras estar agachado se convirtió en una característica tan importante como su velocidad con las manos. El infame "golpe de gacela" o "golpe de canguro" noqueó a Ingemar Johansson, Archie Moore y algunos otros.

Cuando hablamos del movimiento de la cabeza, en realidad nos referimos al movimiento del torso —o incluso, como Jeff Fenech lo explicó, al movimiento de caderas. La cabeza no va sola, y no se hace ningún movimiento con el cuello porque el cuello debe estar listo para absorber cualquier conmoción en cualquier momento. Nadie puede evitar completamente ser golpeado, así que hay que prepararse para ello.

Lo que D'Amato enfatizó fue la idea de la 'agresión elusiva'. Los boxeadores a quienes entrenaba D'Amato eran instruidos para estar siempre en movimiento y mantener la cabeza en movimiento tras los golpes. El famoso dicho es que si un peleador está moviéndose para evitar los golpes del rival, se mantendrá en la pelea; si se olvida de eso, terminará lastimado.

Floyd Patterson, José Torres y Mike Tyson —tres de los boxeadores más notables de la escuela de D'Amato— eran conocidos como golpeadores increíbles desde cerca y sus numerosos nocauts lo demostraron. La mayoría de sus mejores golpes y nocauts, no obstante, llegaron mientras se acercaban por debajo de los golpes de sus oponentes.

La idea de 'entrar' no era nada nuevo: Joe Frazier había noqueado a docenas de hombres en los años 70 al acercarse a ellos, por ejemplo. Sin embargo, la ciencia y variedad que D'Amato aplicaba para entrenar esta 'entrada' se convirtió en uno de sus sellos —y ello ofreció enormes ventajas a sus pupilos.

Una de las mejores actuaciones de Joe Frazier en su pelea contra Muhammad Ali.

El movimiento de cabeza de Frazier mientras se movía ligeramente de lado a lado implicaba casi invariablemente agacharse hacia adelante; esto no solo dificulta el avance del boxeador, sino que además le hace muy vulnerable a los ganchos tipo 'uppercut'. Cuando George Foreman comenzó a machacar a Joe Frazier con su sólido 'upper', Frazier tuvo que tomar una difícil decisión: no podía dejar de agacharse por la cintura porque era lo único que sabía hacer, pero si continuaba haciéndolo seguiría sufriendo los duros 'uppers' de su rival.

"¡Frazier ha caído! Frazier ha caído!"

El entrenador Archie Moore no paró de gritarle "¡por debajo, por debajo!" a Foreman: el 'upper' del boxeador estadounidense, junto con el fuerte gancho de izquierda que seguía cada vez que Frazier trataba de erguirse, llevaron a George al título de los pesos pesados.

La genialidad del movimiento de D'Amato era que hacía que sus boxeadores bajaran tanto que casi se doblaban de lado en muchas ocasiones. Mientras Frazier se movía de arriba a abajo con solo una pequeña desviación hacia los lados, los chicos de D'Amato se movían claramente de un lado a otro mientras se agachaban. Cualquier deslizamiento de Tyson era una mezcla entre un movimiento lateral y un cambio de nivel vertical: con esta técnica, Tyson podían evadir prácticamente todos los golpes en el arsenal del boxeo.

Aquí Tyson realiza un deslizamiento hacia la derecha, pero es capaz de bajar tanto que el gancho de izquierda se va de largo por encima de él.

Un cabeceo exagerado: nótese que Tyson está prácticamente en el suelo cuando sale el 'upper' , en vez de tratar de ponerse de pie desesperadamente como respuesta al golpe como Frazier tuvo que hacerlo.

Mucho del entrenamiento de Tyson con D'Amato se basó en ser elusivo, difícil de golpear, más que a responder a los golpes de su oponente. Una característica particular del estilo de D'Amato era un deslizamiento hacia adentro especialmente profundo.

Conocemos por 'deslizamiento hacia adentro' el gesto que el boxeador hace cuando se mueve hacia el interior del 'jab' del oponente. Normalmente es más sencillo moverse hacia afuera (esto es, hacia el lado del codo; hacia la izquierda, si el luchador contrario es diestro), dado que si vas hacia adentro en el fondo estarás colocando tu cabeza directamente enfrente de la mano izquierda del oponente. Este es un gesto poco común que los boxeadores buscan cuando creen que su oponente está lanzando directos solo con una mano, sin intención de usar la otra, o bien cuando priorizan cruzar la guardia para hacerla más segura —como solía hacer Archie Moore, por ejemplo—.

El método propuesto por D'Amato consistía esencialmente en desplazarse hacia adentro del jab, pero no para inclinarse solo un poco como era común, sino bajando mucho: la idea era que la cabeza del boxeador estuviera tan abajo que el recto de izquierda del oponente sencillamente pasara de largo. Los antiguos alumnos de D'Amato suelen remarcar que el gesto se basa más en el movimiento de cadera que en la mera inclinación. El caso de Tyson lo ejemplifica: al moverse hacia adentro de los 'jabs' del oponente, Tyson se coloca en perfecta posición para adelantarse con sus golpes de contra.

Tyson era bueno en la pelea de cerca, pero esa modalidad nunca fue su principal fuerte. Sus oponentes no lo tenían excesivamente difícil para atraparle; incluso Larry Holmes, que cuando luchó con Mike tenía 38 años, atrapó a Tyson de forma relativamente fácil a lo largo de los primeros tres rounds y sólo recibió golpes realmente duros cuando comenzó a cansarse. La mayoría de los pesos completos no comprenden bien los agarres, pero Holmes había hecho docenas de 'sparrings' con Muhammad Ali, así que sabía como aguantar.

Tyson tenía multitud de grandes técnicas —podríamos hablar durante horas de los agarres dobles de Tyson o de su trabajo desde la guardia zurda—, pero indiscutiblemente sus mejores momentos llegaron cuando atacaba a distancia, adelantándose al rival cuando veía que este lanzaba directos con poca convicción. La presión al contrario, el deslizamiento y el contraataque fulminante eran la esencia de Tyson.

Mientras que tradicionalmente el 'jab' es un arma larga y relativamente segura, para los boxeadores de D'Amato lo único que lograba era ofrecer huecos. El lado izquierdo de la caja torácica quedaba abierto para el gancho de derecha; la barbilla del lado derecho quedaba abierta para un gancho de izquierda; la sien derecha quedaba abierta para una contra cruzada. Los golpes de Tyson que más lastimaban a sus oponentes llegaban cuando estos abrían huecos y se desprotegían.

Sin embargo, al final Tyson cayó víctima de su propio alboroto. Siempre se hablaba de lo bien que Tyson golpeaba en lugar de fijarse en la forma en la que lograba conectar esos golpes tan precisos. El siempre elusivo movimiento de cabeza se volvió evasivo: Tyson terminó volviéndose reactivo y únicamente reaccionando a los golpes del oponente. Tyson comenzó a llevar abajo a sus oponentes antes de hora... y mucho de eso tuvo que ver con la muerte del mismo Cus D'Amato.

Se ha hablado mucho de la relación entre D'Amato y Tyson, pero lo único que hace falta saber es que D'Amato fue el ejemplo a seguir que Tyson nunca tuvo en su juventud. Las honestas conversaciones que Tyson grabó sobre su mentor sirven para ilustrar lo mucho que significaban el uno para el otro. El material que existe de los dos en el gimnasio es tremendamente ilustrativo

La relación entre ambos se resume en la famosa grabación de Tyson golpeando un saco de boxeo con una magistral combinación de cinco golpes en una fracción de segundo, a lo que D'Amato reacciona diciéndole lo siguiente: "Tu cabeza está subiendo. Hazlo perfecto. Es bueno pero no es perfecto". En vez de quejarse, Tyson lo intenta una y otra vez, mejorando su precisión en cada intento. Tal vez Mike estaba actuando para lo que fuera que estuvieran grabando, pero a Tyson evidentemente le importaba la opinión de D'Amato: el perfeccionismo de su entrenador se mostraba en todo su esplendor en las peleas de Tyson.

Tras la muerte de Cus, Tyson ya no fue el mismo boxeador. Trabajó un tiempo con Kevin Rooney, uno de los estudiantes de D'Amato, pero eventualmente se separaron. Aunque Rooney fuera un entrenador parecido a D'Amato, la relación obviamente no era la misma. El propio Tyson no era el mismo, de hecho: lo conectaban más y ya solo era capaz de lanzar dos golpes a la vez en vez de las furibundas descargas de antes. Mike empezó a pelear adelantándose en lugar de contraatacar cuando sus oponentes entraban en pánico.

Todo quedó dolorosamente claro en Tokio. Tyson se enfrentó a James "Buster" Douglas y este le destrozó. Mike sufría las consecuencias de un matrimonio tóxico, rodeado de personas que lo utilizaban y con un entrenador que no tenía idea del estilo que le había llevado a la cima. No querríamos con ello quitarle mérito a Douglas: estimulado por el reciente fallecimiento de su madre, James hizo el combate de su vida.

Douglas bailó bajo las luces del ring como un joven Ali, amagando su 'jab' y alejándose. Las fintas seguidas por genuinos 'jabs' confundieron a Tyson, y Douglas comenzó a adelantarse con combinaciones ya en el primer round. James estaba ahí para boxear, pero también para luchar, si se me entiende la expresión. Douglas ofreció la actuación que necesitaba —dio cabezazos, golpeó al rival casi en cada descanso del 'clinch' al notar que al árbitro no le importaba, y estrelló su antebrazo contra la cara de Tyson cada vez que Mike quería atraparlo.

A lo largo de tres rounds, Douglas conectó repetidamenteese recto de derecha al moverse hacia atrás que Ali utilizaba tan seguido. Era una perfecta forma de arte del campeón olvidado, Jimmy Ellis. Para el séptimo round, Tyson no sabía donde quería estar. En la distancia concedía golpe y desde cerca le hacían infinidad de faltas.

Finalmente, el cansado Tyson intentó moverse hacia adelante y recibió un estruendoso upper. Kaputt.

Una finta de derecha para un 'jab' quíntuple: hermosa técnica.

En el ring, Tyson vivió y murió por el directo. En su mejor momento nadie podía conectarlo ni tirándole un puñado de arena: cada golpe que intentaban era un hueco por el que Tyson devolvía a la décima potencia todo lo que le lanzaban. Sin embargo, cuando dejó de poder pasar por debajo del 'jab', las desventajas físicas de Tyson quedan claras. Su escasa altura significaba que no podía hacer nada más que protegerse si quedaba dentro del alcance del contrario; las dificultades que había tenido desde la infancia para respirar implicaron que casi siempre llegara molido a los últimos rounds.

Lennox Lewis, que derrotó a Tyson tras su mejor momento, decía que era necesario reconocer al luchador proactivo, el que tenía arrestos de adelantarse y provocar que ocurrieran cosas, porque en el fondo se estaba poniendo en peligro. En realidad es una cuestión de actitud, pero la gracia del mejor Tyson era que sus oponentes sabían que adelantarse hacia él era un suicidio.. y aún así, terminaban haciéndolo de todos modos. Esta era la magia de Mike.