El Regreso del Dragón: de cómo Bruce Lee predijo el futuro de las artes marciales

El legendario luchador y actor Bruce Lee interpretó las enseñanzas de sus maestros ya en los años 70 y se anticipó a las tendencias que marcarían las MMA en el futuro.

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24 noviembre 2015, 7:15pm

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Decidme la verdad: seguro que todos habéis visto en algún momento la película Operación Dragón de Bruce Lee. Venga, no me mintáis; probablemente, aunque no lo sepáis la habréis tenido puesta en la tele en algún momento. La han echado millones de veces... y está rellena hasta el tuétano de clichés de los años 70.

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En Operación Dragón John Saxon interpreta al pícaro encantador. Está lleno de problemas de dinero, pero con tan sólo mostrar el vello de su pecho es capaz de seducir a cualquier mujer que se acerque —sí, los 70 y tal—. Por su lado, Jim Kelly interpreta al chico afroamericano que lucha por sus derechos.

Sorprendentemente poco impresionante en cuanto a filmes de artes marciales se trata, Operación Dragón solo explota en acción cuando nuestro héroe, Bruce Lee, es atrapado en la guarida subterránea del antagonista a treinta minutos del final del filme. Aquí, su camiseta de cuello de tortuga es convenientemente arrancada, lo cual implica que el amigo Bruce termina desnudo de cintura para arriba —mostrando su absurdo abdomen. Por supuesto. Los 70 y tal.

Cuarenta años antes de Cristiano Ronaldo, Bruce Lee ya "intimidaba a los rivales" con el "refinado" método de quitarse la camiseta.

Bruce Lee es atacado por ola tras ola de guardias; el héroe se defiende confiscando, utilizando y después descartando un montón de armas diferentes mientras el se las arregla para acabar con todos. El argumento es tan estúpido como absolutamente hipnótico.

Este fragmento llega al clímax con la infame escena de diez segundos —que por cierto fue eliminada de varias versiones de la película— en la que Lee demuestra su habilidad con los nunchakus. La escena fue censurada en muchos países porque todo niño —y muchos adultos— que vio la película inmediatamente intentó imitar a Bruce hasta la obsesión. Poco tiempo después, e irremediablemente, terminaron azotándose ellos mismos o golpeando a un amigo en el ojo con los puñeteros nunchakus.

Operación Dragón, sin embargo, no es más que una parte misérrima del legado de Lee. Lo realmente importante del luchador estadounidense-hongkonés fue un texto que se estrenó después de su muerte: El Tao de Jeet Kune Do. Este texto recopila las notas de Lee, que no tienen por qué ser realmente de producción propia; en muchos pasajes se trata de citas directas de sus maestros o influencias —el boxeo de Edwin Haislet, la filosofía de Jiddu Krishnamurti, etcétera. No seré yo, sin embargo, quien le quite un ápice de importancia a las influencias en el mundo de las artes marciales.

Lo fascinante de los escritos de Lee es que era un maestro del estilo Wing Chun: de adolescente fue un pupilo estrella de del gran Yip Man. Podía haberse detenido ahí y repetir lo mismo siempre; todos los demás lo hicieron en ese entonces. En los 70, eras un karateca, un judoca o un practicante de Kung Fu, y ya está. Bruce Lee, en cambio, aprendió todo lo que pudo... y se convirtió así en el padrino del entrenamiento cruzado de artes marciales.

En los últimos tiempos estamos descubriendo que Bruce Lee fue un profeta —a su manera, al menos. En el proceso de absorber lo que es útil y descartar lo inútil, Lee predijo el futuro de las artes marciales mixtas y de los deportes de combate de manera precisa. Hasta hace unos años, se creía que muchos de los conceptos que aparecen reiteradamente en las enseñanzas de Lee eran inútiles... pero en los últimos tiempos, las MMA han dado un giro que nos obliga a revisar lo que creíamos inamovible y releer con interés las notas del luchador.

La Patada Lateral

La patada lateral ha sido una clave de las películas de Kung Fu. Lo era, de hecho, desde antes de que Bruce Lee saliera a la escena. Para Lee, sin embargo, este gesto técnico era una auténtica obsesión: la mostró en cada película que hizo. La patada lateral existe en el Wing Chun, pero fue cuando Lee conoció y pidió consejo a Jhoon Goo Rhee, practicante de Tae Kwon Do, cuando realmente empezó a dominar este movimiento.

Mira, igual que este me tiro yo a la pista cuando el deejay pone mi canción favorita.

Las artes marciales mixtas solían ser un juego de golpeo construido a partir del núcleo del Muay Thai, desde las patadas redondas y la guardia rígida. Recientemente, sin embargo, hemos presenciado una transición en muchos de los golpeadores de élite del deporte hacia una guardia más lateral y un énfasis en las patadas bajas, en la rodilla o más abajo. Esto se debe al hecho de que cuando una patada redonda conecta el muslo, la pierna puede elevarse y el oponente puede atraparla, lo cual permite derribar fácilmente al contrario.

La patada redonda baja a la pantorrilla se usa más, y las patadas frontales bajas están en auge. Sin embargo, movimientos como la patada frontal a la rodilla adelantada o la patada transversal —como la que Jon Jones usó para dejar renqueante a Quinton Jackson— pueden cambiar totalmente el destino de una pelea. Son gestos rápidos, largos y muy difíciles de bloquear. Anderson Silva fue el primero en usarlas en la UFC cuando necesitó mantenerse activo sin comprometerse demasiado al atacar a Demian Maia, un excelente luchador de Jiu-Jitsu.

Estos movimientos no sólo funcionan contra tipos que quieren atrapar tus piernas: Jon Jones utilizó la patada de lado a la pierna adelantada y al cuerpo para apaciguar y quebrantar al explosivo Vitor Belfort. A Belfort le gusta abalanzarse en línea recta golpeando; si logra acomodarse en su alcance, probablemente te mande a dormir. Sin embargo, ni siquiera él podía pasar a través de esa patada lateral.

¿Que tal Conor MacGregor contra Max Holloway? Esa pelea fue un caso de constantes patadas laterales a la rodilla con las que Conor impedía a Holloway que se acercara.

Bruce Lee tenía tanta fuerza en su patada lateral que podía dejar un saco de harina de 50 kilos en el techo, pero el famoso luchador no solo veía este movimiento como un golpe finalizador. Lee, de hecho, solía comparar la patada lateral contra la rodilla del rival con los golpes directos del boxeo: el arma más larga para atacar el objetivo más cercano.

Incluso en los artículos de defensa personal, Lee da prioridad a la patada lateral baja. Casi cada situación de defensa tiene su respuesta con la patada lateral a la rodilla.

Estás caminando tranquilamente por la calle cuando un canalla trata de saltarte encima: ¡pum! Patada lateral y a dormir sin sueño.

Durante mucho tiempo se pensó que la patada lateral era un movimiento bastante inútil, pero la lógica de Lee estaba bien fundada y a día de hoy vemos cómo se reivindica. Además, una técnica así no solo es útil con un uso sistemático; si no la has entrenado durante unos cuantos años, utilizarla por sorpresa puede ayudarte a derrotar a un contrario. Veamos por ejemplo este brutal ataque combinado de Raymond Daniels en un evento de las GLORY World Series.

La mano fuerte adelantada

Uno de los temas que más trata Lee en sus escritos y películas es la posición de la mano fuerte. La mayoría de las artes marciales entrenan para adelantarse con la izquierda y lanzar poderosos golpes de derecha; Lee, en cambio, solía hacerlo a la inversa. Su idea tenía su lógica, por supuesto; él prefería tener el arma más larga preparada para atacar el objetivo más cercano. Si tu mano adelantada va a ser la más cercana, ¿por qué no convertirla en la mano con la que quieres lanzar todos los golpes?

Algunos luchadores diestros han tenido mucho éxito acomodándose como zurdos como lo hizo Lee. Jerome Le Banner, el Hércules de K-1, era aterrador en su mejor momento. El gigantesco boxeador francés podía noquear tipos con cortos golpes de derecha que a primera vista parecían no llevar fuerza alguna. De la misma forma, Le Banner ponía su pierna fuerte delante, lo cual acortaba el camino de sus potentes patadas bajas.

Ouch.

En general, los diestros que se adelantan con la izquierda son mucho más abundantes en las MMA, principalmente porque muchos combatientes empiezan en disciplinas en las que se suele luchar con el pie derecho adelantado. Un caso famoso de lo contrario es el de Matt Hughes, que peleaba con su pie izquierdo adelantado y luego cambiaba cuando iba a intentar un derribo: un hábito que rápidamente eliminó.

El gancho de derecha de un zurdo, sin embargo, es un golpe muy peligroso que además viene desde un ángulo inusual. Para aprovecharlo, la mayoría de los luchadores diestros sencillamente han aprendido a golpear desde una guardia de zurdo. Kid Yamamoto o Takanori Gomi, por ejemplo, son diestros que pelean como zurdos la mayoría del tiempo. Al aprender a sacar un gancho desde su nueva e inusual guardia, con su mano fuerte tan cerca del oponente en todo momento, ambos acumularon muchos nocauts dignos de aparecer en 'highlights' de combates.

Yamamoto mandando a dormir a Royler Gracie.

Más recientemente, dos de los mejores golpeadores del UFC han sido dos luchadores que contraatacan como zurdos: Lyoto Machida y Anderson Silva. Ambos se suelen adelantar con la derecha, pero en realidad los dos son diestros.

Atrapar las Manos

Ya habíamos mencionado anteriormente la relación de Lee con Yip Man: el tipo de vínculo que cualquier practicante de Wing Chun mataría por tener. Hacia el final de su vida, sin embargo, en muchos momentos Lee parecía más un boxeador o un karateka que un experto en esta disciplina china.

En Wing Chun tienen mucho peso las manos, que sirven para atrapar al rival y forcejear además de para bloquear los ataques contrarios y conectar golpes. Eso se hace muy claro en las películas de Jackie Chan, donde las manos van de ida y vuelta bloqueando golpes y contorsionándose en ángulos extraños.

Contra O'Hara (interpretado por un amigo del propio Lee como Bob Wall), Bruce muestra cómo atrapar la mano atrasada y golpear con la adelantada en el inicio.

En Operación Dragón, Lee utiliza el recurso pocas veces, pero sacar las manos para atrapar las del rival era una parte importante de su forma de combatir; en sus libros, las técnicas relacionadas con esta forma de lucha aparecen en repetidas ocasiones. Una vez empezó a boxear, sin embargo, Bruce se encontró con un problema: frente a boxeadores disciplinados, es muy complicado atrapar las manos del rival de forma sostenida. Atrapar una vez, sin embargo, es suficiente para conectar un buen golpe... y un buen golpe es el mejor camino para encontrar más buenos golpes después.

¿En qué momento vemos esto en acción en las MMA? Pues constantemente: ¿qué tal, por ejemplo, cuando Fedor Emelianenko utilizó un agarre de mano para neutralizar un directo de Tim Sylvia y adelantarse con un gancho con la mano adelantada? Emelianenko finalizó al ex campeón de la FC en 26 segundos a partir de ese agarre.

Al principio, solo Emelianenko y algunos más los únicos usaban sus manos para atrapar; ahora, sin embargo, se ha convertido en una práctica habitual. Tanto es así que en dos peleas recientes por el título —Johny Hendricks contra Robbie Lawler y Lyoto Machida contra Chris Weidman—, el combate se convirtió en un concurso de atrapadas de mano.

El combate entre Weidman y Machida se convirtió en una competición de agarre de manos en ciertos momentos.

Tal vez el principio más importante de la filosofía de Bruce Lee era el de interceptar: incluso nombró a su arte Jeet Kune Do, "El Camino del Puño que Intercepta". Lee sentía que el luchador no debía ponerse a la defensiva al bloquear o tratar de contraatacar, sino que debía encontrar al atacante con un golpe en el mismo movimiento de desvío del ataque rival.

En la mayoría de mis artículos menciono la importancia de esos golpes capaces de interceptar, así como la importancia de crear colisiones. La mayoría de luchadores no suele golpear tan fuerte como para noquear a un rival de primeras, pero la cosa es muy distinta si el contrario está viniendo con toda su inercia hacia nosotros. En el Kárate, este tipo de golpe reactivo se conoce como 'sen-no-sen'.

Muchos de los mejores nocauts que se producen, de hecho, llegan como intercepciones. En el combate antes mencionado entre Machida y Weidman, el brasileño huye durante tres o cuatro minutos hasta que logra que el oponente se adelante hacia él de manera imprudente; entonces, Machida lo deja abalanzarse hacia su recto de izquierda o su rodilla.

Como más aumenta la calidad de los golpeos en las MMA, más vemos a los luchadores buscando que sea el rival quien cargue contra ellos para así interceptarlos en vez de atacar ellos mismos. Esto es especialmente útil frente a luchadores que se ven obligarlos a atacar para evitar ser derribados con facilidad. Algunos atletas, como el campeón de peso pluma José Aldo, incluso fomentan el intento de derribo para interceptarlo con un upper o una rodilla.

¿Cómo aplicar las enseñanzas de Bruce Lee en las MMA de hoy, pues? La respuesta es muy debatible. Muchos luchadores han sustituido las técnicas teóricamente modernas que utilizaban y han girado su mirada hacia el pasado en los últimos tiempos. De Lee podríamos quedarnos con sus teorías sobre los 'grapplings' (agarres), que para la época eran sin duda revolucionarias y que han terminado imponiéndose de forma natural en las artes marciales mixtas.

Probablemente, sin embargo, la mayor conclusión que uno puede sacar al leer a Lee sea mucho más sencilla que todo esto: quizás sencillamente el legendario artista marcial nos pida que, por tiempo que pase, no debemos olvidar jamás que en el pasado tenemos un modelo para el presente... y un espejo para el futuro.

Sigue al autor en Twitter: @JackSlackMMA