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Los Juegos Europeos de Azerbaiyán: ¿torneo deportivo o propaganda de un régimen corrupto?

Los primeros Juegos Europeos de la historia se celebran este año en Azerbaiyán, un país cuyo respeto por los Derechos Humanos está en serio entredicho.

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jun. 19 2015, 5:40pm

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El viernes pasado se inauguraron los Juegos Europeos en un nuevo estadio con capacidad de 70,000 personas en Bakú, Azerbaiyán. La ceremonia, que costó 90 millones de euros, culminó con Lady Gaga interpretando la canción Imagine de John Lennon con un piano de cola mientras Nicola Adams, la campeona olímpica de boxeo de Gran Bretaña, alzaba la bandera del Comité Olímpico.

Los Juegos Europeos se disputan por primera vez este año: Bakú, la sede elegida, fue el único candidato para ser el anfitrión. 38 de los 48 Comités Olímpicos Europeos votaron para que la competición se celebrara en un país que según la ONG Human Rigths Watch se encuentra en "una situación política preocupante". En 2014, otra ONG, Transparency International, clasificó el Estado asiático como más corrupto que Mali y Bielorrusia.

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El coste oficial del torneo giraría alrededor de los mil millones de euros, aunque se estima que las cifras son en realidad mucho más altas. Azerbaiyán, el tercer país productor de petróleo más grande de Eurasia (solo por detrás de Rusia y Kazajistán), ha intentado mostrarse como un estado moderno y progresista a pesar de que los métodos de su régimen se acercan más a la opresión y la tiranía.

La semana pasada, a Amnistía Internacional le fue vetada la entrada a Azerbaiyán hasta después de los Juegos. Al jefe de los corresponsales deportivos del periódico británico The Guardian, Owen Gibson, se le informó un día antes de la ceremonia de apertura que no sería posible su entrada al país para hacer reportajes.

Protestas a favor de las libertades civiles en Azerbaiyán. Foto de Jahangir Yusif, Sports for Rights Coalition.

No es una sorpresa que el régimen haya estado tratando los Juegos como una forma de propaganda, una oportunidad para desviar la atención de sus sistemáticos abusos contra los Derechos Humanos.

Desde el Gran Premio Europeo de Fórmula 1 de 2016 hasta varios partidos de fútbol de la Eurocopa 2020 pasando por los Juegos Europeos, Azerbaiyán ha intentado organizar cuantos más eventos mejor para llevar a cabo lo que podríamos definir como un "lavado de cerebro deportivo". El país ha usado los acontecimientos de gran magnitud para desviar la atención y mejorar la percepción global de su corrupto régimen. En un Estado cada vez más preocupado por el qué dirán en el resto del mundo, el régimen echa mano, repetidamente, de métodos discutibles para mejorar su imagen pública.

El año pasado, la crisis social y el maltrato a los disidentes del país alcanzaron niveles preocupantes. 13 periodistas y activistas destacados fueron encarcelados bajo acusaciones falsas que iban desde malversación y traición hasta abuso de poder e incluso incitación al suicidio.

Uno de los defensores de la libertad más prominentes del país, el director del Institute for Reporters' Freedom Emin Huseynov, fue llevado en avión fuera del país en la misma noche de la ceremonia de inauguración de los Juegos. El ministro de asuntos exteriores de Suiza, Didier Burkhalter, se encargó de su rescate: Huseynov llevaba 10 meses atrapado en la embajada suiza de Bakú.

Emin se refugió en el edificio diplomático el pasado agosto por miedo a ser encarcelado durante una ola de arrestos que terminó con la detención de sus colegas defensores de los derechos civiles. La mayoría fueron sentenciados a largas penas de prisión.

Emir Huseynov, director del Institute for Reporters' Freedom. Foto de Aziz Karimov, Sports for Rights Coalition.

Rebecca Vincent, coordinadora de la campaña "Sports for Rights" [Deportes por los Derechos], aseguró lo siguiente: "Las autoridades azeríes han participado en una campaña sin precedentes [contra los activistas] que ha empeorado significativamente en el último año en vísperas de los Juegos Europeos".

Emin tenía razones para estar asustado. La última vez que fue arrestado, durante un evento para celebrar el cumpleaños del Che Guevara, Huseynov terminó en cuidados intensivos por un traumatismo cerebral que sufrió tras ser brutalmente golpeado por los oficiales de policía.

Antes de su partida de la embajada, Gulnara Akhundova, miembro de International Media Support y amiga y colega de Emin, dijo lo siguiente: "Emin Huseynov, que ha permanecido 10 meses encerrado en una embajada y requiere atención médica urgente, va a ser extrañado por los periodistas extranjeros. En los viejos tiempos, los medios solían utilizar la oficina de su organización como una central: Emin es quien estaría defendiendo los derechos de los periodistas que cubren los Juegos. Ahora, es momento de que esos periodistas muestren su solidaridad con Emin y los otros valerosos defensores de los derechos humanos en Azerbaiyán".

Por fortuna, Emin no está solo en la lucha por la libertad. Khadija Ismayilova es una de las periodistas más destacadas del país y una de las voces activas en la lucha por denunciar al gobierno. Actualmente se enfrenta a varios cargos, desde abuso de poder hasta incitación al suicidio, debido a la campaña del régimen para identificar a los grupos de oposición.

Khadija obtuvo el premio PEN/Barbara Goldsmith Freedom to Write de 2015 por sus incesantes esfuerzos para desenmascarar la corrupción endémica en Azerbaiyán. En la víspera de los Juegos se decidió que su detención sería extendida; no terminará hasta que los Juegos finalicen.

Cuando se le preguntó sobre el trato de su hija en prisión, Elmira, la madre de Khadija, fue cautelosa: "El trato en la prisión no es malo. Khadija no se queja, dice que todo está bien. Se ve bien cada vez que la visitamos, así que creo que es verdad que la están tratando bien".

Khadija Ismayilova (a la derecha) en una manifestación en Bakú. Foto de Jahangir Yusif, Sports for Rights Coalition.

Khadija, sin embargo, contó una versión diferente de la vida detrás de las barras en una carta abierta para el New York Times: "He sido castigada por expresar mi sentir, he sido puesta en confinamiento solitario, y se me niega la posibilidad de ver a mi familia y a mis abogados."

Ismayilova describió la situación en su país como "alarmante" en la carta: "La verdad es que Azerbaiyán está en medio de una crisis de Derechos Humanos. Las cosas nunca han estado tan mal."

Al mismo tiempo que los activistas comienzan a congregarse, los miembros del gobierno han intentado limpiar la ciudad a través de proyectos diseñados para mostrar el impacto positivo de los Juegos en la calidad de vida de los ciudadanos. El resultado, sin embargo, no ha sido otro que un decrecimiento del progreso y la prosperidad del país.

A principios del 2015, 16 personas murieron después de que el recubrimiento de plástico que escondía un deteriorado edificio residencial se incendiara. El incidente incluso habría llevado a Rasim Adjalov, el jefe de supervisión de la inauguración de los Juegos, a presentar su renuncia. Según los propios residentes, el régimen incluso niega la posibilidad de tomar fotografías en el casco antiguo de la ciudad para evitar que el mundo vea el lamentable estado real de sus edificios.

Las barracas y los edificios degradados forman parte del paisaje urbano de Bakú. Foto de Jahangir Yusif, Sports for Rights Coalition.

El comité organizador de los Juegos está dirigido por la primera dama de Azerbaiyán, Mehriban Aliyeva, cuyo clan fue descrito por diplomáticos estadounidenses como "una familia a tomar en consideración". Cables filtrados también revelaron cómo observadores en Bakú relacionaron la administración con "el feudalismo practicado en Europa durante la Edad Media: un puñado de familias bien relacionadas controla distintas áreas geográficas y ciertos sectores de la economía."

Los Aliyev, sin embargo, no son los únicos elegidos para renovar la imagen internacional de Azerbaiyán. El Reino Unido también ha jugado un papel importante en la mejora de la reputación global del país.

Simon Clegg, jefe de operaciones de los Juegos de Baku y miembro electo de la Junta Ejecutiva de la British Olympic Association (BOA), jugó un papel clave en el sorteo exitoso de Londres como sede de las Olimpiadas de 2012. Clegg ha felicitado públicamente a la nación huésped por su éxito deportivo durante el primer día del torneo.

El Reino Unido también ha intentado colaborar con el éxito de los Juegos Europeos de otras formas más extravagantes. Cuando Azerbaiyán acogió el certamen de Eurovisión en 2012, el régimen compró una cuadrilla de taxis londinenses para mejorar el sistema de transportes del país. Para estos Juegos, el régimen ha adquirido otros 500 vehículos con el propósito de llevar a los invitados VIP a los distintos eventos. El vicepresidente ejecutivo de la compañía de taxis de Londres, Peter Johansen, alabó la "mentalidad visionaria de Azerbaiyán" por asegurar la continuidad de la alianza y agradeció en particular al presidente Aliyev por desempeñar una parte integral del acuerdo.

El equipo británico ha mandado a la antigua república soviética su contingente de atletas más grande desde las Olimpiadas de Pequín en 2008. Allí deberán competir con con 6.000 atletas más procedentes de todas partes de Europa. En su aspiración al oro en 20 diferentes deportes, los países participantes también tendrán la oportunidad de competir en muchos juegos no olímpicos como tres contra tres en baloncesto, fútbol playa, y Sambo, una arte marcial originada en la Unión Soviética. Rusia suele obtener buenos resultados en este deporte.

Detención de un activista por los Derechos Humanos en Azerbaiyán. Foto de Aziz Karimov,Sports for Rights Coalition.

Los patrocinadores de los Juegos incluyen marcas internacionales de renombre. Incluso la Unicef se cuenta en esta lista, aunque no está claro cuál es su papel real.

"La mejor solución sería detener la campaña en contra de los Derechos Humanos, soltar a los prisioneros políticos, y abrir el país a todos aquellos con disposición de cubrir el evento, en nombre del espíritu de las Olimpiadas", concluye Rebecca Vincent, de Sports for Rights.

El supuesto ideal de los Juegos Olímpicos —y por extensión, de los Juegos Europeos— busca unir a las personas por medio del deporte. Con esto en mente, un gobierno que incesantemente demuestra ser un autocrático opresor de las libertades civiles no parece el socio ideal con el cual el Comité Internacional Olímpico debería relacionarse —y menos aún el tipo de régimen que el COI debería apoyar.