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Fidel Castro, el extremo derecho

Es bien conocida la afición del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana por el fútbol, aunque el béisbol o el baloncesto también ocuparon un lugar en su corazón.

Raúl Garrido

Foto de Patrick Bieber, Flickr

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Imparable por la banda derecha, va a todas, no se cansa de correr. El partido termina 4-0 a favor del Belén, una de las principales escuelas de la Compañía de Jesús en La Habana. La institución a la que sólo asistían los hijos de las familias ricas de Cuba. ¿El Rival? La Casa de Beneficencia y Maternidad, el hospicio de huérfanos ubicado frente al malecón habanero. Aunque Fidel Castro no anotó aquella tarde de 1942, su equipo ganó y él hizo un partidazo y selló su vínculo con el fútbol.

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"Era delantero, corría bastante. Fue en quinto grado cuando empecé‚ en el colegio Dolores, en Santiago de Cuba, en un patio de cemento, y el balón no era como los de ahora. El fútbol me ayudó a tener voluntad, a ejercer mi capacidad de resistencia física, me produjo placer, satisfacción, espíritu de lucha y competencia", comentó en alguna ocasión para los medios locales.

Fidel Castro disfrutando del béisbol, otra de sus pasiones. Foto vía Wikimedia Commons

Quizás el fútbol ayudó más a Fidel de lo que imaginamos. La reflexión que hizo Castro se ve reflejada en la primera parte de su discurso ante la Sala Primera de Urgencia de la Audiencia de Santiago de Cuba, cuando compareció ante las autoridades por rebeldía: "Cuando los hombres llevan en la mente el mismo ideal, nada puede incomunicarlos, ni las paredes de una cárcel, ni la tierra de los cementerios, porque un mismo recuerdo, una misma alma, una misma idea, una misma conciencia y dignidad los alienta a todos". Fútbol puro, espíritu de equipo.

El líder más emblemático de la izquierda en América Latina jugaba por la banda derecha. Eran los años cuarenta y aún se usaba la formación 2-3-5 —dos defensas, tres medios y cinco delanteros repartidos en dos interiores, dos extremos y un delantero centro—, pese al revolucionario cambio de estrategia de Herbert Chapman a 3-2-5, que en la actualidad ha mutado en el 3-4-3 que pocos equipos se atreven a usar. Aunque esa es otra historia.

Fidel Castro jugando a baloncesto con estudiantes universitarios en Cracovia, Polonia, el 8 de junio de 1972. Imagen vía Reuters / Prensa Latina

Se dice que Fidel Castro jugaba de interior derecho, la posición de Xavi Hernández, pero si leemos con atención las declaraciones del Comandante podemos encontrar su verdadera posición: "Era delantero, corría bastante". En realidad era extremo derecho, qué ironía. El interior no corre "bastante", sino que crea juego, a diferencia del extremo, que tiene que recorrer la banda una y otra vez sin parar.

El sacerdote catalán, Pedro Pablo Ferré Elías, dirigía el colegio jesuita Belén y también al equipo de fútbol del mismo. De hecho, este colegio era conocido por su fuerte pasión hacia el balompié. "Fidel era un futbolista de calidad regular. Pero era corpulento, musculoso, un jugador muy fuerte y, sobre todo, muy bravo. Ocasionalmente jugaba. No era un jugador titular en el equipo, pero le gustaba el fútbol", cuenta Armando Montes de Oca Arce, compañero de Castro en aquel equipo, en declaraciones a El País.

Tras la Revolución Cubana en 1959, el apoyo al deporte fue notable, sobre todo al béisbol. Aunque hay algunas fotos de Fidel pateando un balón, su nexo con el fútbol es menor en comparación con el de la pelota caliente. Eso es una realidad.

De joven, incluso, se le vio mucho en las canchas de baloncesto. El juego, defendía Castro, requiere velocidad, agilidad y resistencia, así como tácticas astutas, rápidas y pensamiento estratégico, exactamente lo mismo que la guerra de guerrillas.

Fidel Castro y Diego Maradona en La Havana en octubre de 2005. Foto Reuters.

En años recientes se relacionó con Diego Armando Maradona, a tal grado que el 10 argentino dijo ver en Fidel a "un segundo padre". A Diego lo ayudó mucho, lo tuvo en La Habana —en La Pedrera, esa famosa clínica de rehabilitación— para combatir su adicción a las drogas, la misma que, gracias a Castro, Maradona superó con éxito.

"Murió como mi amigo y mi confidente, el que me aconsejó. El que me llamaba a cualquier hora para hablar de política, de fútbol, de béisbol. El que me dijo que cuando se fuese Clinton, el que venía era peor: fue Bush. Como no se equivocó nunca, para mí Fidel es, fue y será eterno. El único, el más grande. Me duele el corazón porque el mundo pierde al más sabio de todos", publicó Diego en sus redes sociales.

Sigue al autor en Twitter: @RauGarr