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Así es como la Ley del Deporte español viola los derechos de la mujer

La ley española no considera el deporte femenino como una actividad profesional, y esto provoca situaciones que atentan con los derechos fundamentales como las cláusulas antiembarazo.

Guille Álvarez

Guille Álvarez

Imagen vía FEB

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El marco legislativo del deporte en España es tan antiguo como deplorable. La única ley orgánica que regula esta masiva actividad data de 1990. Sí, el siglo pasado. Y la Ley 10/1990 de 15 de octubre del Deporte, como no, perjudica más que a nadie a las mujeres, a quienes no considera profesionales.

La última polémica surgida al respecto la han protagonizado las cláusulas antiembarazo, una vergonzosa práctica que han usado varios de los mejores clubs de fútbol, baloncesto y balonmano femeninos de nuestro país para violar los derechos fundamentales de sus jugadoras y, además, saltarse la legislación laboral española.

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Parece que los políticos han abierto un debate que ha llegado al Congreso de los Diputados de la mano de Ciudadanos, pero tampoco es la primera vez que ocurre y por lo tanto no se esperan cambios significativos. "La ley del deporte tiene 30 años, y la mitad de los artículos han sido suprimidos. En la administración se ha discutido la problemática del deporte femenino, pero nunca ha habido una propuesta seria para solucionar la situación", explica a VICE Sports María José López, abogada especialista en derecho deportivo.

Vero Boquete no podía ser, por ley, futbolista profesional en España. En sus seis años en el extranjero siempre lo ha sido. Imagen vía París Saint-Germain

Vero Boquete, una de las mejores futbolistas de España y del mundo, opina que a nivel deportivo, mediático y social, el avance del deporte femenino ha sido importante y positivo pero que "se necesita un cambio de reglamentación y legislación del deporte femenino, hay una carencia en ese sentido y nos hemos quedado atrás", afirma la jugadora del París Saint-Germain e internacional española, que lleva seis años en el extranjero.

En España, ni siquiera ella tenía un contrato que definiera su verdadera profesión. "En mis años aquí, la liga era amateur a pesar de que ciertos equipos sí que pagaban bien. Lo que pasaba es que no cobrabas como futbolista, sino como empleada del club", comenta a VICE Sports. El asunto está en que la ley española no considera el deporte femenino como una actividad profesional. "Hablamos de mujeres que ejercen una profesión, así que deberían tener los mismos derechos que el resto de trabajadores", valora López, que lleva años luchando contra el desamparo legal de las mujeres deportistas.

La cláusula antiembarazo, solo un síntoma

El ejemplo más reciente de esta situación son las cláusulas antiembarazo, que la veterana Lucila Pascua firmó en sus primeros años en la máxima categoría del baloncesto español."Cuando era más joven firmé alguna. Al principio no le das tanta importancia porque no piensas en quedarte embarazada ni en que vas a tener un problema si te echan. En definitiva, que con 18-20 años no lo piensas y lo que quieres es jugar", comenta la jugadora a VICE Sports. "Ahora lo veo fatal, porque como mujer vulnera tus derechos y hasta un principio básico de la Constitución".

Boquete dice no conocer casos de esta cláusula en el fútbol español, pero explica que en otros países sus compañeras se quedaban embarazadas y no había ningún problema en ello. "En Suecia, por ejemplo, el embarazo se trata igual que una lesión. Eso implica que al cabo de unas semanas de inactividad, es el seguro el que pasa a pagar el contrato de la jugadora, y el club creo que también paga un tanto por ciento restante", comenta la futbolista gallega. "Allí hay una regulación, y esto en España no lo tenemos".

Luci Pascua lleva más de 15 años en la élite del baloncesto español, y reconoce que queda mucho camino por recorrer en términos de igualdad. Imagen vía FEB

Gracias a esta falta de regulación y el nulo énfasis de nuestra Ley del Deporte en la promoción y defensa del deporte femenino, los clubes no tienen obligación alguna de registrar los contratos de las jugadoras. "Hay una gran cantidad de jugadoras sin contrato, y en muchos casos aparecen estas cláusulas ilegales. El embarazo solo es el ejemplo más paradigmático" defiende López.

De hecho, Pascua considera que sacar el tema de las cláusulas antiembarazo es tirar de populismo: "Si no regulas todo el deporte femenino, y sobre todo el profesional, es obvio que las jugadoras estarán desamparadas ante la ley. La cláusula antiembarazo es una consecuencia, pero hay que ir a la raíz del problema".

Y la raíz es la Ley del Deporte, que permite entre otras cosas que las ligas profesionales solo sean masculinas, mientras que las femeninas son a efectos prácticos amateurs. "Esto significa que no existen ni convenios colectivos ni patronatos, por lo que hay una desregulación de las condiciones contractuales de quienes deberían ser jugadoras profesionales", asegura López.

Una reivindicación en silencio

A pesar de la gravedad de la situación, y de que resulta sorprendente que todavía se discutan estos temas en el siglo XXI, son pocas las jugadoras que hablan alto y claro sobre este tema. VICE Sports contactó con varias deportistas que prefirieron no dar la cara a pesar de posicionarse a favor de una mayor igualdad. El problema es que nadie escucha donde no hay ruido.

"En el vestuario se habla de esto porque es una situación que vivimos a diario, pero por desgracia muchas veces te acostumbras a vivir dentro de la desigualdad con la que has crecido. En cierto sentido, siento que se nos ha obligado a ver esta situación como algo normal", comenta Boquete, que cree que todos los actores implicados deben juntarse para corregir esta visión. "Es cuestión de sentar a todas las partes, creo que todo el mundo tiene claro que hay una falta grave de regulación".

Ana Muñoz duró dos años como directora general de Consejo Superior de Deportes, del que se marchó al denunciar que la campeona mundial y olímpica de bádminton Carolina Marín (y en general, las mujeres deportistas) recibían un trato injusto por parte del ente. Imagen vía CSD

López, que ha tratado varios casos de impago —muy difíciles de resolver debido a la falta de regulación— y también ha asesorado a jugadoras de diferentes disciplinas en casos relacionados con el embarazo —ninguna denuncia salió adelante por miedo a las represalias de los clubes— opina que las deportistas no son demasiado conscientes de todos los perjuicios que sufren.

"Las jugadoras somos algo comodonas en este sentido. Hay muchas que tienen sus estudios o trabajos fuera del deporte, y aún no estamos lo suficientemente implicadas con la causa", lamenta Pascua. "Me quedan cuatro días en el convento, y este tema lo tenemos que impulsar las jugadoras, me gustaría que las generaciones futuras encontrarán una mejor situación".

Igualdad teórica, pero no práctica

El pasado fin de semana, el fútbol femenino consiguió un hito en España al reunir a más de 14 000 espectadores en el estadio Vicente Calderón. Es un ejemplo más de que el tirón del deporte femenino sigue subiendo a buen ritmo a pesar del maltrato profesional, que no ha mejorado al compás de los éxitos del las deportistas españolas.

Los últimos datos oficiales de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) muestran que en 2014 solo había 28 mujeres con licencia profesional, mientras que había más 2 500 hombres con esa misma calificación, una cifra que daría para completar más de cien equipos masculinos cuando en primera solo hay 20. En cambio, en la primera división femenina hay 16 equipos, y eso significa que la inmensa mayoría de jugadoras de primer nivel no son profesionales.

El Atlético de Madrid y el FC Barcelona reunieron a más de 14 000 personas el pasado sábado 11 de diciembre en el estadio Vicente Calderón. Imagen vía La Liga

"En primera división hay pocas jugadoras profesionales y muchas que lo son... en otra profesión. El fútbol sigue siendo prácticamente un hobby", admite Boquete, que compara esta situación con la que ha vivido en Estados Unidos, Suecia, Alemania o Francia. En todos estos países, el fútbol femenino y sus ligas son una disciplina profesional de cabo a rabo. "Si te fijas en los países en los que he tenido la suerte de estar, son todos países que están más avanzados en todos los sentidos. No es solo fútbol o deporte femenino, ni la reglamentación en el trabajo, es que nos llevan años de adelanto como sociedad", analiza.

Mientras tanto, nuestros dirigentes políticos y deportivos —todos ellos estamentos de composición hipermasculina—, se llenan la boca con programas a favor del trato igualitario a la mujer. "Yo no sé cómo funciona el organigrama, pero entiendo que el gobierno, el CSD y el COE deberían mover ficha. Es obvio que cuando se habla de igualdad, esta no existe, ni tampoco el trato igualitario. Si existiera, no estaríamos protestando", defiende Pascua, que en ocasiones ha dejado de denunciar situaciones de impago porque sentía que la solución judicial no la beneficiaría en nada.

El papel de las federaciones

Vero y Luci llevan muchos años compitiendo al máximo nivel con la selección, otro banco de pruebas para el test de la igualdad en el mundo del deporte. Es innegable que, de nuevo, los hombres se llevan el dinero mientras que ellas siguen luchado para mejorar las condiciones de los combinados femeninos.

En baloncesto, Pascua asegura que la Federación Española de Baloncesto ha trabajado bastante a la hora de mejorar las primas y las dietas de las jugadoras para equipararlas —en la medida de lo posible, aunque no especifica números— con las que reciben ellos. Eso sí, también deberías recordar en este punto que la FEB gestiona todos los campeonatos femeninos de nuestro país, y que por lo tanto no veló por los derechos básicos de sus jugadoras cuando los clubes impusieron las cláusulas antiembarazo.

Boquete explica que en el fútbol están bastante por detrás de sus homólogas en el parquet. "Las primas no han existido hasta hace muy poco, y las dietas han pasado de 25 euros diarios a 40. Si lo comparas no solo con el deporte masculino, sino con otros ejemplos femeninos [en baloncesto cobran 300 euros], te das cuenta que son cifras ridículas", sentencia.

Más allá del fútbol y el baloncesto, las dos disciplinas con más deportistas federadas en España, hay otros ejemplos que muestran la cruda realidad de la mujer deportista. Dori Ruano, una de las mejores ciclistas de nuestro país, vivió la discriminación de primera mano durante sus 16 años de profesional. Cuando se retiró en 2005, no había cotizado ni un día en la seguridad social, mientras que su hermano torero —un ámbito que sí se considera una profesión— llevaba años haciéndolo a pesar de practicar la tauromaquia a un nivel muy bajo.

Especialmente duro fue el trato que recibió de la Federación Española de Ciclismo, que en los Mundiales de Madrid le negó las dietas "porque solo son para los chicos". Según ella, la situación es la misma a día de hoy... "y será la misma en 2025". No parece pues, que las políticas de promoción estén funcionando en nuestro país. Tampoco hay nadie, aparentemente, que controle los abusos de los clubes y las federaciones. Fuera del profesionalismo, solo un 21,5% de las licencias federadas —hay más de 3,5 millones en total— son para mujeres, un desequilibrio que se ha mantenido constante en los últimos años.

La realidad es tan triste como las declaraciones de Sandra Gómez, una de las grandes promesas del motocross, en el foro de la Asociación Mujeres en el Deporte Profesional: "Laia Sanz es la única que vive como deberíamos, que es vivir como un hombre". Pues eso, mal vamos.

Sigue al autor en Twitter: @GuilleAlvarez41