La pancarta odiosa de unos fans del Maccabi de Tel Aviv: "Los refugiados no son bienvenidos"

Un grupo de fans del Maccabi de Tel Aviv demostraron ante el mundo que son unos idiotas. Por fortuna, no todos en Israel piensan igual.

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15 septiembre 2015, 3:55pm

Vayamos por puntos porque este tema es espinoso. Punto uno: un grupo de fans no representa a la afición entera de un equipo. Punto dos: aunque lo hiciera, la afición de un equipo no representa a un país entero. Punto tres: aunque ambas cosas no sean representativas, si en el estadio de nuestro club hay violentos o racistas y no hacemos nada para echarles, el dedo acusador de la corresponsabilidad —o, al menos, de la culpa por omisión— también nos señalará a nosotros.

El caso del Maccabi de Tel Aviv es un buen ejemplo de que la realidad siempre es compleja, pero al mismo tiempo, de que cambiarla para mejor es responsabilidad de todos. En un partido de liga frente al Hapoel Ironi Kiryat Shmona FC, un grupo de aficionados del equipo de la capital israelí mostró una pancarta en la que se podía leer "Refugees not welcome" ("Los refugiados no son bienvenidos").

Este lamentable mensaje choca directamente con la idea integradora del deporte y con la voluntad de acogida demostrada por muchos clubes europeos, especialmente en Alemania —el país, por cierto, que más refugiados está acogiendo de toda la Unión Europea con diferencia.

Afortunadamente, como decíamos antes, ni un grupo de fans representa a toda una afición ni una afición representa a un país. Mientras algunos fans del Maccabi demostraban su baja estofa ante el mundo entero, los aficionados del Hapoel de Tel Aviv presentaban una cara muy distinta. En un partido de liga, los fans rojiblancos desplegaron una pancarta en la que se podía leer: "¿Quién no es un emigrante aquí?" y mostraron mensajes a favor de los refugiados.

Es momento de apelar a la conciencia cívica de la afición del Maccabi. Los clubes los hacemos los fans, del mismo modo en que los países los hacemos los ciudadanos: es momento de que los aficionados de buena fe del club amarillo de Tel Aviv —que estamos convencidos de que son la inmensa mayoría— reaccionen y echen a los xenófobos de su estadio, por el bien de su club, del fútbol... y del mundo en general.