Bionic Body: el hombre más fuerte del mundo... sin piernas

El guayanés Edgard John-Augustin perdió las piernas cuando era apenas un niño, pero eso no le impidió dedicarse al culturismo. En el mundo del deporte le conocen por su sobrenombre: Bionic Body.

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10 marzo 2016, 6:55pm

Todas las fotos son cortesía de Edgard John-Augustin

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La historia de Edgard John-Augustin tiene en varios actos. El primero es una tragedia. Con sólo cuatro años perdió la movilidad en ambas piernas. En su Guayana Francesa natal, su madre perdió el control de su coche y la tragedia fue inevitable: "Me desperté en el hospital. Estaba en el suelo con las piernas amputadas" explica este culturista. "Estuve a punto de morir".

Después llegó el momento de luchar. Edgard empezó en una silla de ruedas: un año de rehabilitación en Francia, en Val-de-Marne. Luego llegó el momento de descubrir sus nuevas piernas. Edgard aprendió a caminar, a correr, por segunda vez.

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Volvió a Guayana y tuvo que procesarlo: llevaría prótesis para el resto de su vida. A pesar de la adversidad, mantuvo la sonrisa y ganó su pelea por nocaut. "En realidad fue una ventaja perder las piernas tan joven. Cuando eres un chaval estás libre de preocupaciones, es una bendición que ocurriera en ese momento", afirma.

La discapacidad nunca ha sido y nunca será un lastre para Edgard; más bien, es una fortaleza. Como cualquier joven de su edad, vive al límite. Ha roto sus prótesis en más de una ocasión y, al no tener acuerdos de patrocinio, debe hacer malabarismos para cuidar las únicas piernas que le financia la seguridad social.

"Me he adaptado rápidamente, me gusta la apertura y la mezcla de culturas. He madurado", dice tras su regreso a Francia con 21 años.

En la metrópolis ha descubierto la musculación. Es su segundo acto: el nacimiento de un nuevo hombre. Durante los exámenes, Edgard buscó una manera de relajarse y encontró el culturismo. "Me gustaron las sensaciones", dice.

El levantamiento de pesas es un deporte popular en Guayana, pero hasta su llegada a Francia no le atrajo para nada. "Antes no me interesaba, prefería tomar la buena comida de mi madre delante del ordenador", explica con una sonrisa en el rostro.

Hasta hace poco, Edgard aún no era 'Bionic Body'. Ya era, eso sí, un habitual de los gimnasios parisinos, pero todavía evitaba mostrar sus prótesis por vergüenza. "Hacía footing y me cambiaba en el baño. Sólo mis amigos sabían que llevaba prótesis", recuerda.

Edgard nunca había trabajado las piernas, sólo el tren superior. Cuando se enteró de que sus prótesis podían soportar el peso, empezó a entrenar a todo gas: 'Bionic Body' estaba a punto nacer.

En 2012, un colega le puso en contacto con un conocido fotógrafo que buscaba un modelo atípico. ¡Bingo! Una foto en el muro de Facebook del atleta reveló al gran público el nuevo personaje.

Llegamos al tercer acto, el de la transformación. Sus amigos eligen el nombre: cuerpo por el deporte y biónico por la tecnología. "Fue una locura. Las fotos revelaron las prótesis, la gente descubrió mi discapacidad... y para muchos fue una agradable sorpresa", sonríe.

Con el tiempo, 'Bionic Body' refinó su imagen y se fijó nuevos objetivos. ¿Su sueño? Convertirse en culturista profesional en la categoría de silla de ruedas, como el francés Ludovic Marchand.

El atleta era consciente de la magnitud de la tarea y a día de hoy la afronta con madurez: "Me he dado cuenta de que el panorama es bastante limitado, sobre todo en Francia", explica Edgard. "Por ejemplo, no tengo ninguna información sobre las competiciones en las que puedo participar".

Ambicioso, Edgard decide que tiene que participar en el Top de Colmar, un evento altamente reconocido en Francia. "Es un gran escenario, los atletas vienen de toda Europa. El año pasado no pude ir, así que me estoy preparando", comenta.

En el Gran Premio de los Pirineos, donde fue el único atleta en silla de ruedas, Edgardcompitió contra todos y se llevó la competición. El seleccionador de Francia le invitó a participar en el Campeonato de Europa. Una experiencia idílica. El guayanés aceptó el reto y aprovechó la oportunidad ante los mejores. De hecho, se llevó la medalla de oro.

A Bionic Body le encanta competir sin diferenciarse. "Sacas más orgullo al luchar contra un contrincante sano, y creo que no debería dar pena a los jueces", comenta.

Para Edgard, el gran problema son los ingresos. El culturismo es ya de por sí un deporte minoritario, y más para un tipo sin piernas. Ahora, 'Bionic Body' piensa en dar el salto a los Estados Unidos, el reino del culturismo.

"En EEUU tienen una visión muy concreta del deporte basada en la meritocracia", explica. "Sin dolor no se puede triunfar. Entre los atletas profesionales hay muchos heridos de guerra. Es una visión opuesta a la francesa".

Con un hijo de cinco años, la aventura es todo un reto de futuro para Edgard.

En este deporte, el dopaje es una de las grandes tentaciones. Edgard, que no rechaza ninguna pregunta al respecto: "Sigue siendo un tabú en relación con la ética, pero no hay que generalizar. Uno hace lo que quiere y cada uno asume los riesgos que cree convenientes", asegura.

El guayanés se aísla de estas preocupaciones. Con muchos proyectos en mente, ha probado ya con la fotografía y el cine, y quiere más: "Es otro mundo. Soy curioso por naturaleza", reconoce.

Edgard sigue respondiendo pacientemente a las preguntas de cualquier desconocido. "En una competición una mujer vino a darme las gracias. Su marido volvió a actuar a pesar de su discapacidad tras verme a mí", comenta con orgullo.

Bionic Body quizás no sea un superhéroe... pero está cerca de serlo.

Bionic Body está en Instagram y Facebook.

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