Litus Ballbé, el sacerdote olímpico

Este jugador de hockey cambió el stick por la sotana dejando el deporte de élite para ser sacerdote. Nos cuenta cómo reaccionó su entorno y lo duro que fue dejar de salir de fiesta.

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dic. 1 2016, 8:20am

Imagen de Macarena Hinojosa

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"¿Cuando pase junto a tí una mujer guapa le seguirás mirando el culo?" Fue la pregunta que el mejor amigo de Litus Ballbé le hizo cuando este le explicó, entre gin-tonics, que quería dejar el hockey hierba para entrar en el seminario. Por aquel entonces Ballbé tenía 22 años, estudiaba periodismo, salía de fiesta con sus amigos, ligaba con chicas y tenía un futuro prometedor como deportista de élite. "Recuerdo que tenía todo lo que quería y aun así no era feliz. Sentía un vacío enorme", explica el exjugador del Atlètic Terrassa catalán.

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Nunca había sido un ejemplo de conducta. De hecho, le costaba controlar su carácter temperamental tanto dentro como fuera del campo: "Me costaba acatar las normas porque era un jugador de sangre caliente. En una ocasión hasta me expulsaron de una concentración de la sección juvenil catalana. También era de los que faltaba mucho a clase", recuerda.

Todo cambió en 2006 tras la muerte de su abuela María. "Vengo de una familia muy grande. Mi abuela tuvo 12 hijos y cada noche todos los nietos íbamos a cenar con ella, 65 concretamente. Cuando murió, fue la primera vez que pensé que la vida tenía que ser algo más que hockey, fiestas y chicas".

En 2012, Litus pidió una excedencia al seminario para poder ir a los JJ.OO. de Londres. Foto Bullit Márquez AP

Este acontecimiento supuso un punto de inflexión en la vida de Litus. A partir de ahí, el exjugador explica que recibió nuevas 'señales' sobre lo que el destino le tenía preparado. Primero, en junio de 2007, solo unos días antes de viajar con la selección española hacia el Europeo y el Champions Trophy, 'pilló' la mononucleosis. "Me desperté y no podía levantarme de la cama. Cuando el médico me dijo lo que tenía me quedé muy sorprendido porque llevaba un tiempo portándome muy bien, así que no entendía cómo podía tener la enfermedad del beso. Estaba jodido porque me había quedado sin ir con la selección".

Tres semanas más tarde, ya recuperado, aceptó la propuesta de su padre para ir a visitar Medjugorje, una localidad bosnia conocida por las supuestas apariciones de la Virgen. "Me pidió que le acompañase porque a mi madre le da pánico viajar en avión y a mi no me apetecía nada porque pensaba que estaría lleno de bichos raros. Para mí, si no hacías deporte o no salías de fiesta eras un bicho raro, pero no quería decepcionar a mi padre. Y durante ese viaje descubrí que los católicos eran personas normales", reconoce Litus.

En Medjugorje recibió señales más intensas. Nunca se había imaginado como cura, pero llegó a la conclusión de que tenía que probar si quería descartarlo. Se lo explicó a sus padres, escribió un email a sus amigos y quedó con su entrenador del Atlètic Terrassa para comunicarle su baja del equipo. Después puso rumbo a Pamplona, listo para pasar un año en un hogar del Opus Dei buscando salir de dudas antes de entrar en el seminario. "Estaba acostumbrado a salir a muerte con mis amigos varias veces a la semana y lo pasé muy mal. Comencé a jugar a hockey con el Atlético de San Sebastián porque no me veía capaz de dejar también el deporte de golpe".

En 2012 Litus vio cumplido su sueño de asistir a los JJ.OO. de Londres gracias a un acuerdo entre el seminario de Barcelona y el Atlètic Terrassa. "No solo pensaba en ganar, sino en crecer en mi vivencia en la fe rodeado de gente de todas partes del mundo. A pesar de que quedamos sextos, fue una experiencia increíble".

Celebrando un gol con sus compañeros durante un partido contra el Club Egara de Terrassa. Imagen del Atlètic Terrassa Hockey Club

¿Cómo reaccionaron tus amigos?

Mis amigos fliparon. No tuve el valor de decírselo a la cara así que les mandé un email. Recuerdo que tardé tres horas en escribirlo porque me caían tantas lágrimas que no veía la pantalla. Aunque la mayoría no son creyentes, todos me dieron su apoyo.

¿Y qué te dijeron en tu club, el Atlètic?

Fui a hablar con mi entrenador y también acabamos llorando los dos. Al principio él no lo entendía. Yo lloraba porque se me rompía el alma pensando en que les dejaba colgados.

¿Sigues jugando al hockey?

Juego de vez en cuando con amigos y familiares, pero de forma totalmente amateur. Con mis horarios es muy difícil sacar tiempo.

¿Te gustaría ser entrenador de hockey en el futuro?

Me encantaría, pero de momento veo más factible ayudar a los niños a través del fútbol, un deporte más barato que el hockey hierba. Los sábados por la mañana organizamos un partido en el patio de la iglesia de Mataró y después tomamos el aperitivo. Creo que el deporte es la mejor vía para ayudar a niños con problemas.

Imagino que eres culé...

¡Soy perico! Este sábado es el Clásico y espero que gane el Madrid, porque cuando gana el Barça mis colegas me insultan por WhatsApp.

Litus posa con un stick de hockey en Mataró, cerca de su parroquia. Foto Macarena Hinojosa

¿Todavía echas de menos salir de fiesta?

Ahora ya estoy acostumbrado, pero cuando me fui a Pamplona con 22 años fue muy duro. Veía a todos mis amigos saliendo por la noche y yo no podía. Hoy en día ya no salen tanto e incluso varios se han casado.

¿Y ya no bebes nada de alcohol?

Claro que bebo. De vez en cuando voy a tomar cañas con mis amigos y algún día también disfruto de un gin-tonic. A veces la gente te mira mal, como si un cura tuviese prohibido beber.

¿Te has sentido juzgado en más ocasiones?

Alguna vez, cuando la gente se entera de que soy cura, me he sentido juzgado. Después mis amigos les dicen que era jugador de hockey hierba profesional y que tengo una vida normal y ya les parece mejor, como si de lo contrario tuviese que ser un pederasta.

¿Dejaste alguna historia de amor por el camino?

Yo no era de novias duraderas sino más de 'novietas' -ríe-. En aquella época tenía fobia al compromiso. No me duraban más de dos o tres semanas porque yo siempre anteponía mis amigos a las chicas.

¿Te parece que la religión está pasada de moda entre los jóvenes hoy en día?

Es verdad que antes todo el mundo iba a misa, pero también era otra época y había una dictadura. Mucha gente iba por obligación. Ahora solo van a misa los que realmente quieren y eso es bueno.

¿Alguna vez has tenido dudas?

Claro que sí. Pero creo que es lo normal. Todo el mundo tiene dudas de vez en cuando, ya sea sobre su pareja, su trabajo, su estilo de vida... Y no pasa nada.

El proceso de conversión de Litus ha sido largo. Comenzó en 2006 y concluyó el pasado 8 de mayo, cuando se ordenó por fin como sacerdote a los 31 años. Un camino difícil cuyo principal obstáculo ha sido compatibilizar sus dos pasiones, el hockey hierba y Dios.