El enorme Dodger Stadium de Los Angeles. Imagenvía WikiMedia Commons.

Glenn Burke, el jugador de béisbol gay que inventó el 'high five'

El jugador de béisbol estadounidense Glenn Burke fue un auténtico pionero: no solo fue el primero en atreverse a declarar su homosexualidad, sino que además inventó el high five.

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feb. 2 2016, 6:05pm

El enorme Dodger Stadium de Los Angeles. Imagenvía WikiMedia Commons.

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Seamos honestos: ignoramos completamente los orígenes de la mayoría de gestos que hacemos en nuestro día a día. Poquísima gente sabe que el gesto con el pulgar y el índice para decir 'OK' significa 'zero killed' (cero muertos), una expresión que usaba en la guerra civil americana para describir el éxito de sus misiones sin tener ninguna baja.

Otros gestos son más gráficos: la peineta, por ejemplo, deja claro al receptor qué tiene que hacer y cómo tiene que hacerlo. Podríamos decir que se trata de una expresión corporal meridianamente explícita. Algo similar ocurre con los cuernos: a menos que te los haga un rockero revolucionario, normalmente su autor querrá referirse a la (escasa) fidelidad de tu pareja.

Pero... ¿y el 'high five'?

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¿De dónde viene este gesto? ¿Cuál es su relación con el deporte? ¿Qué narices significa? Y sobre todo, ¿me tocará la lotería algún día?

Es probable que el jugador de béisbol Glenn Burke no se hiciera estas preguntas cuando, un 2 de octubre de 1977, hizo precisamente ese gesto con un compañero en el Dodger Stadium de Los Angeles, en EEUU. Burke aseguró tras el hito que sencillamente "le pareció lo más apropiado" en ese momento.

Viajemos a ese día. Los Dodgers, el equipo angelino de béisbol, juegan el último partido de la temporada en la liga de béisbol norteamericana (MLB) contra los Houston Astros. Los californianos ya no pueden clasificarse para los play-offs, pero eso no les importa, dado que tienen la posibilidad de lograr un récord insólito: si logran otro 'home run' se convertirán en el primer equipo de la liga que tiene en plantillaa cuatro bateadores con 30 'home runs' cada uno.

El hombre que puede conseguir el récord es Dusty Baker: si lo logra, se sumará a la ilustre lista que forman Ron Cey, Steve Garvey y Reggie Smith. La presión es grande, pero Baker no falla: en los últimos compases del partido, el bateador californiano responde al lanzamiento del 'astro' J.R. Richard con un golpe extraordinario. La pelota se marcha fuera del campo y el Dodger Stadium explota con una energía tal que parece que los angelinos hayan ganado el campeonato.

Baker, eufórico, da la vuelta de honor y se dirige al banquillo para abrazar a todo su equipo. El primer hombre que se ve acercarse es ni más ni menos que Glenn Burke, a quien todos conocen como 'King Kong' por su enorme envergadura. Burke, orgulloso, empieza a correr también hacia su compañero: a ambos se les ocurre levantar la mano para saludar al otro. ¿Cómo termina el episodio? Os lo podéis imaginar.

Dusty Baker con sus 66 años es actualmente manager del equipo de béisbol Cincinnati Reds. Imagen vía Wikipedia Common.

Burke, además de ser recordado como el inventor del 'high five', fue también el primer atleta homosexual que salió del armario en Estados Unidos... a pesar de que el mundo no lo supiera hasta años después de su retirada.

"En 1978, todo el mundo sabía que yo era gay", escribió Burke en su autobiografía. De hecho, Burke en general no parecía tener problema alguno a la hora de admitir su orientación sexual: más bien eran los periodistas, que según el medio estadounidense The Atlantic siempre omitían la cuestión cuando el jugador hablaba del tema. "Esto no lo puedo escribir", aseguraban.

Burke nunca había sido un tipo tímido o callado. Este atleta nacido en Oakland en 1952 no tenía ningún problema a la hora de decir lo que pensaba: de hecho, en el vestuario era conocido por sus chistes y su alegría. Los jugadores de los Dodgers, de hecho, explicaron que quedaron conmovidos cuando Burke dejó el equipo en 1978.

Sus colegas, y en general todo el mundo del beisbol, sabía de su homosexualidad mucho antes de que la hiciera oficial en una entrevista para la revista Inside Sports en 1982. Incluso el abierto Burke admitió, no obstante, que al principio temió ser excluido del deporte profesional debido a su orientación sexual una entrevista para el periódico The New York Times en 1995.

Glenn Burke con el uniforme de los A's de Oakland. Foto vía San Jose Mercury News.

Sea como fuere, probablemente la justa reivindicación de una sociedad más abierta no estuviera en la mente de Burke mientras corría hacia Baker ese 2 de octubre de 1977. Probablemente lo que hizo fue, sencillamente, "lo más apropiado". En cualquier caso, el 'high five' se convirtió en un éxito desde el principio: apenas tres años más tarde, en 1980, los Dodgers lo habían adoptado como saludo estándar.

(De hecho, la frase se hizo tan popular que los Dodgers terminaron vendiendo camisetas con el escrito 'high five', pero la comercialización de la cultura popular es un tema que preferiríamos dejar para otro día).

Aunque comúnmente se considera que la historia de Burke y Baker es el tiro de salida del 'high five', en EEUU también hay quien discrepa. Algunas fuentes aseguran que un jugador de baloncesto universitario de los Louisville Cardinals inventó el gesto al invitar a sus compañeros a saludarse con un 'cinco alto' en vez de un 'cinco bajo' como solían hacerlo. Otras versiones hablan de saludos internos en pelotones de guerra en Vietnam, pero tienen toda la pinta de ser poco más que cuentos chinos (o vietnamitas, en este caso).

Glenn Burke (a la izquierda) y Dusty Baker (a la derecha) un segundo antes de dar vida al 'high five' el 2 de octubre del 1977 en el Dodger Stadium de Los Ángeles. Imagen Vía Twitter.

Desgraciadamente, Burke dio positivo a un test de VIH en 1993; en 1995, el sida se lo llevó. Tras su fallecimiento, sin embargo, el jugador californiano pasó a ser una leyenda tanto para la comunidad homosexual como para todos los fans del deporte: en su legado no solo dejó su incansable lucha por la igualdad, sino también un gesto inolvidable que hoy vemos en todos los estadios, todos los pabellones, todos los campos y todas las pistas del mundo.

Al fin y al cabo, si no existiera el 'high five', claramente habría que inventarlo. Siempre estaremos agradecidos a Burke por haber dado ese paso por nosotros.

Sigue al autor en Twitter: @nicolerebo