Andrew Strawder​

Bruce Lee (II): hechos, ficción y leyenda de su combate contra Wong Jack Man

Las biografías y películas sobre Bruce Lee se olvidan siempre del seminal y definitivo combate que le enfrentó en 1959 al único luchador que le hizo sombra: Wong Jack Man.

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14 octubre 2016, 7:57am

Andrew Strawder​

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Segunda parte de la serie sobre el legendario enfrentamiento entre Bruce Lee y Wong Jack Man. Puedes leer la primera parte aquí.

Las primeras clases de Bruce Lee, particularmente las que impartió en Seattle, fueron revolucionarias por su diversidad, tanto a nivel de género como de raza. Las artes marciales chinas habían defendido durante décadas una formación exclusiva para chinos y a Bruce Lee se le echó en cara que desobedeciera el código marcial.

Claro que en los años 60, el código estaba ya en las últimas. En realidad, a principios de 1965 (muy poco después del combate entre Lee y Wong Jack Man), Ark Wong, un respetado maestro de kung fu de Los Ángeles fue portada de Black Belt Magazine. Wong fue entrevistado en profundidad y ofreció algunos titulares legendarios, entre otros el que proclamaba que estaba abierto a acoger a cualquier estudiante que deseara aprender a su lado.

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Así que por mucho que el código de exclusión hubiese existido, los expertos en artes marciales de San Francisco, entre ellos varios colegas de Bruce Lee —siempre se mostraron de lo más escépticos con que tal hubiese sido el detonante de la pelea. "Nunca tuvo nada que ver con eso", asegura Leo Fong, un versátil y veterano experto en artes marciales, que conocía bien el contexto. "En realidad el principal motivo fue la personalidad de Bruce".

El disidente

Hacia principios de 1964, redobló su criticismo de "los estilos y las técnicas inefectivas del kung fu clásico y empezó a impartir clases punteadas por duras demostraciones que cuestionaban implacablemente a los "nadadores de tierra" que practicaban "el desastre clásico". Lee defendía que la suya era una aproximación "científica a la lucha callejera", y empezó a instalar un método educativo que consistía en diseccionar otros estilos para demostrar hasta qué punto resultaban inútiles para la lucha callejera. Uno de los estilos que le gustaba practicar para demostrar su inefectividad era el de los Shaolines del norte. Lee empezó a proclamar a los cuatro vientos sus controvertidos puntos de vista, a menudo ante concurrencias muy numerosas.

Lau Bun (segundo por la derecha de la fila de arriba) posa junto con miembros de la sociedad Hop Sing Tong y con un escuadrón de los Lion Dance en Marysville, California, durante las celebraciones del año nuevo chino de 1961. El célebre maestro de kung fu y colega de Lau Bun Ark Wong (segundo por la derecha, arriba), concedería una entrevista al Black Belt Magazine en 1965, en la que afirmó que estaba abierto a enseñar a toda clase de estudiantes, sin perjuicio de cuál fuera su raza. Imagen cortesía de la Universidad de Berkeley

Así lo hizo en la jornada inaugural del torneo de artes marciales de Long Beach organizado por Ed Parker en agosto de 1965. Lee ofreció una demoledora clase magistral en la que despreció muchas técnicas vigentes en el kung fu, como la postura del caballo. "Se plantó allí en medio y empezó a moler a palos a la gente", recuerda Barney Scollan, que entonces tenía 18 años, y que fue uno de los jóvenes practicantes que comparecieron aquel día. Por mucho que la demostración de Bruce Lee en Long Beach ha sido tradicionalmente recordada en términos brillantes, muchos de los asistentes denunciaron la naturaleza polarizada de su práctica. La mitad de los presentes le tomaron por un arrogante malcarado y condescendiente.

Unas semanas después, delante del público que abarrotaba el teatro Sun Sing, en el corazón de Chinatown, en San Francisco, Bruce llevó a cabo una demostración parecida. De hecho, allí se permitió arremeter contra Lau Bun y TY Wong: "son dos viejos tigres desdentados", proclamó. Fue un insulto considerable, especialmente por salir de la boca de un jovencito irreverente, que parecía dispuesto a humillar a dos de las figuras más respetadas de la comunidad marcial de San Francisco.

Así que, llegados a este punto, el enfrentamiento, más que sorprendente, era a todas luces inevitable, especialmente habida cuenta de que Bruce ya había sido desafiado a batirse en duelo algunos años atrás en Seattle por provocaciones mucho más suaves. Yoichi Nakachi lo sabe bien. Él fue un cinturón negro afincado en Seattle, al que le sulfuraron las opiniones de Bruce Lee. El joven Nakachi desafió a Lee durante semanas para que se batiera a duelo con él. Finalmente ambos se enfrentaron y Lee destrozó a su adversario, a quien infligió una fractura de cráneo después de una demoledora serie de puñetazos precisos y una patada que le dejó KO a los 11 minutos de combate. Curiosamente, aquel incidente también sigue siendo despreciado por los historiadores por su presunta falta de interés.

Muchos dicen que la demostración de Bruce Lee en la inauguración del torneo de Long Beach de agosto de 1964 fue un momento clave en su carrera (fue entonces cuando despertaría el interés de Hollywood). Sin embargo, a menudo no se menciona la clase magistral que impartió ante una multitud internacional de expertos en artes marciales. Imagen cortesía de Barney Scollan

"Hecho para luchar"

Una de las preguntas recurrentes que sigue sin ser respondida es — ¿Por qué Wong Jack Man terminó siendo el rival? Por aquel entonces a Lee le sobraban tipos que querían batirse a duelo con él desde hacía tiempo. Entonces, ¿por qué batirse con un recién llegado que ni tan siquiera le conocía?

Existen dos teorías al respecto. La primera explica que Wong Jack Man buscaba publicidad porque por aquel entonces se disponía a abrir su propia escuela de artes marciales en Chinatown. El experto en Tai Chi David Chin asegura que eso es exactamente lo que dijo Wong cuando suscribió su solicitud de duelo con Bruce Lee. Sin embargo, una teoría más popular asegura que Wong Jack Man fue víctima de un engaño. Se aprovecharon de que era un recién llegado para meterle en una pelea en la que no supiera lo que estaba en juego.

Entonces: ¿quiénes eran los cinco acompañantes que se subieron al Pontiac para acompañar a Wong Jack Man hasta Oakland? En el asiento delantero iban David Chin y Chan "Calvo" Keung, dos expertos en artes marciales que eran habituales del Gee Yau Seah, una suerte de club de Tai Chi que fue fundado en Chinatown a principios de 1930. En el asiento trasero, viajaban un trío de alborotadores, ninguno de los cuales tenía un vínculo demasiado estrecho con la escena de las artes marciales del barrio: Ronald "Ya Ya" Wu, Martin Wong y Raymond Fong. Como Wong Jack Man contaría después, el trío en cuestión solo fue allí para disfrutar del espectáculo.

En el verano de 1964, Lee acompañó a la estrella del cine de Hong Kong Diana Chang Chung-wen (La Marilyn mandarina) en una gira promocional de su última película por la Costa Oeste. La gira les llevó hasta el teatro Sung Sing, en el corazón de Chinatown, en San Francisco, donde la demostración de Bruce Lee y su arremetida teórica contra los clásicos pondría en pie de guerra a los expertos en artes marciales del barrio. Imagen cortesía de la Universidad de Berkeley

Ninguno de los pasajeros eran estudiantes de Kin Mon ni de Hung Sing, las escuelas de TY Wong y Lau Bun respectivamente, sino que solo conocían el Ghee Yau Seah. De hecho, Sam Louie, uno de los estudiantes avanzados de Lau Bun, se acuerda de cómo sus compañeros de escuela reprendieron al trío de alborotadores el día antes de que decidieran a ir a visitar a Bruce Lee. "Aquel desplazamiento era contrario al código de conducta de Lau Bun y así se lo hicimos saber. Les dijimos: 'esto no tiene nada que ver con nuestra escuela'. Y les explicamos que 'Os vais a meter en el dojo de otra persona... Y eso está mal. No importa si ganáis o perdéis... No está bien'", recuerda Chin.

Bruce solo contaría con dos testigos de la pelea en Oakland: su esposa, Linda Lee, (con la que estaba recién casado y que estaba embarazada de 8 meses) y su íntimo amigo y padrino James Lee (que había dejado una pistola cargada por si las cosas se salían de madre). Así que había 9 personas en aquella habitación. Hoy solo quedan 3 vivas. Y, salvo un par de raras excepciones, Wong Jack Man apenas se ha manifestado jamás al respecto. Por su parte, Linda Lee y David Chin, que estaban en bandos diferentes, comparten un recuerdo parecido. El combate fue rápido y furioso y se desplegó salvajemente por toda la habitación. El intercambio fue crudo y tuvo poco de cinemático. Después de conectar un golpe inicial contra la sien de Wong, Bruce lo pasó mal para arrinconar decisivamente a su elusivo rival. Le había sucedido lo mismo en Seattle unos años atrás. A Bruce Lee no tardaría en faltarle el aire: jadeaba y resoplaba con dificultad.

Sin embargo no dejó de atracar, y su incesante ofensiva provocó que Wong se tropezara tras un pequeño movimiento de pies y se quedará tendido en el suelo en una posición insostenible. Entonces Lee se le aproximó y le gritó en cantonés una y otra vez: "¿te rindes? ¿te rindes?". Y mientras lo hacía no dejó de golpearle. Tras haberse trastabillado a Wong no le quedó otra más que rendirse. "Entonces se rindió y detuvimos el combate", recuerda David Chin. "Aquello no duró más que 7 minutos".

Bruce Lee con su estudiante Barney Scollan al este de Oakland, donde Lee terminaría instalando su escuela en el garaje de James Lee. La localización anterior, en Broadway Avenue, donde se produjo la batalla con Wong Jack Man, no duraría demasiado

Y como sucede con cualquier pelea de patio de colegio, la exageración de aquel combate no tardaría en asumir cumbres desproporcionadas. Algunos contaban que Bruce había estampado la cabeza de Wong contra una pared; mientras que otros aseguraban que Wong tenía a Bruce inmovilizado por la cabeza cuando llegó la policía. Son solo dos. Hay miles más. Igual la más absurda de todas las exageraciones, que se ha convertido ahora en una de las tretas promocionales de Birth of the Dragon, es la que cuenta que el combate duró 20 minutos, algo que no solo desmienten los testigos, sino que es contrario a la naturaleza de cualquier pelea callejera.

Tras la pelea, se desató una guerra en la prensa china publicada en Estados Unidos. En el interior de sus páginas, tanto Bruce como Wong negaban tanto haber arrancado como haber perdido la pelea. Al poco tiempo, la mitología urbana que rodeó a aquel encuentro aseguraría que Wong había solicitado un combate de revancha en uno de los artículos. Sin embargo, las palabras exactas, como siempre, fueron distorsionadas. "Wong asegura que, en el futuro, no volverá a discutir sobre el caso en ningún periódico y que 'si me hacen luchar de nuevo, lo hará de manera pública para que todo el mundo lo vea con sus propios ojos'". Si bien, no se trata de una declaración textual de Wong, la manera de expresarlo es, cuando menos, curiosa — 'si me hacen luchar' — lo que sugiere que es posible que Wong se encontrara con aquel combate sin comerlo ni beberlo.

Sobre lo que sí parece existir un consenso es sobre la embarullada victoria de Lee —a años luz de su fulminante victoria en 11 segundos sobre Yoichi en Seattle— y sobre que aquel combate iba a determinar el futuro entendimiento de Lee del kung fu. Para un experto en artes marciales que llevaba todo el año proclamando a los cuatro vientos la efectividad de su técnica ante la inferioridad de las demás, el combate con Wong Jack Man fue toda una cura de humildad. Entonces, tanto su técnica como su resistencia estuvieron cerca de ser cuestionadas con un varapalo mayor.

Un insólita imagen de Bruce Lee demostrando algunas técnicas la noche antes del primer torneo de Long Beach, en el verano de 1964. Imagen cortesía de Barney Scollan

Fue el momento perfecto para que Lee empezara a concebir su nuevo sistema de combate, el Jeet Kune Do. Para entonces, el joven superdotado llevaba tiempo sintetizando muchas de las influencias que más le habían calado durante su formación —desde la sabiduría de James Lee como luchador callejero, a la creatividad innovadora de Wally Jay— hasta formar un sistema integrado concebido de manera personalizada para cada individuo. En su seminal creación del Jeet Kune Do, Bruce Lee iba a incorporar elementos del Wing Chun, del esgrima y hasta del boxeo estadounidense, hasta completar un sistema ecléctico y minimalista, apuntalado sobre toda una ideología filosófica.

Una de las libertades más ofensivas que se verán en la nueva y alucinada película de Hollywood, consiste en ver al personaje de Wong Jack Man explicándole los principios nucleares del Jeet Kune Do al personaje de Bruce Lee, como si el acicate que despertara la formación del nuevo arte marcial no fuera tanto la pelea entre ambos, como los conocimientos que le inoculó Wong Jack.

Bruce Lee (en el centro, en la fila de atrás) en una de sus primeras clases en Oakland. Las instruía en el garaje de James Lee (el tercero de la fila de abajo desde la izquierda) en 1965. Los años de formación en la zona de la bahía de San Francisco serían decisivos en la evolución de Lee, por mucho que siga siendo un periodo de su vida masivamente olvidado. Imagen cortesía de Greglon Lee

Hoy, cuando Bruce Lee es citado como el padrino de las artes marciales mixtas, no debería de ser solo por su capacidad para mezclar estilos distintos (después de todo otros lo hicieron de manera memorable antes que él), sino por su énfasis en la efectividad de la técnica, y por la constante evolución que le requirió mantenerla.

Pese a todo, una de las posdatas (y las hay a patadas) de aquel combate, pertenece a David Chin, uno de los pasajeros de aquel Pontiac. Por mucho que aquella noche Chin viajara en compañía de los rivales de Lee, él no duda en decir que: "Las cosas que decía Bruce Lee en aquella época eran verdades como puños. Yo, en la época, me enfrenté a él y le llevé la contraria, pero tenía razón".

Charles Russo es un periodista de San Francisco. Este artículo contiene información de su libro Striking Distance: Bruce Lee and the Dawn of Martial Arts in America.

Puedes seguir al autor en Twitter: @RussoCharlie